lunes, 27 de octubre de 2014

AMÉRICA, UN ACTO DE FE . .





AMÉRICA, UN ACTO DE FE . .



"...Es que soy una mierda y he organizado una mierda de equipo..." Luis Aragonés

La gente caminaba a San Fernando con la resaca de la lluvia de la mañana y del humero de los últimos días, orgullosos luciendo sus camisetas pero adentro con un temor perceptible, el miedo de quedar por fuera del cuadrangular y ahondar la vergüenza en la cual estamos sumidos. Sin embargo así haya sido por morbo hubo movimiento inquietante en las afueras del templo que con el paso de los minutos se reflejó en la cancha. Los de siempre más los que volvieron hoy presentes para ver algo diferente.

Suárez como volante de recuperación al lado de Castillo la principal novedad y adelante Cascón, Blanco, Lucumí y Peralta las armas para lograr una victoria que permitiera coser las hebras sueltas de esta ilusión. Antes de 15 minutos Quindío un equipo hecho y bien dirigido tuvo dos claras que malograron porque su goleador no estaba en cancha, y con un planteamiento sencillo de presión al primer volante dominó al rojo que solo encontró respuestas en el pelotazo. Más desidia, imprecisión, más indolencia, abulia, fueron los ingredientes que los desvergonzados pusieron a la “idea táctica” del cometero que los dirigía hoy: para no perder la costumbre cero fútbol y cero güeeeevos.


Todo esto, lo de hoy y lo reciente es apenas un parloteo futbolístico.

Lamentable. Presiento que nos van a eliminar. Los encargados de logística en el estadio también presintieron que el rojo estaba al borde del precipicio pues un gol del Quindío así lo decidiría, aumentaron la seguridad en la tribuna popular de donde salía vehemente una exigencia colérica. ¡GÜEEEEVOS, GÜEEEVOS, GÜEEEEVOS! Esto podía terminar mal. Debieron pasar 82 minutos y una tarjera roja al rival para que el rojo de mi corazón llegara con peligro al arco del nefasto; dos opciones el arqueo ofensivo de este partido. El equipo terminó el juego en medio de una pobreza absoluta que lo acompañó desde el inicio. 0-0, clasificados como octavos y sin saber que nos espera en esta bruma que nos consume cada vez más, el América de hoy es un acto de fe.

Con serenidad, agotado después de una larga jornada, reflexiono y creo que lo mejor hubiese sido recibir el gol del Quindío y acabar con este despropósito de una vez, licenciar a todos estos infelices y organizar un proyecto serio y ambicioso para enero. Pero la tozudez que me lleva a seguir al rojo siempre, me dice que aunque no tengamos traje para esta fiesta hay que continuar en esta agonía hasta que no quede ni un ápice de esperanza. 


Hay formas de acabar con la grandeza de un club, una de ellas es poner en el banquillo a personajes inexpertos y dóciles que acabaran siendo chivos expiatorios. Ya se fue J.J con su verso trillado, hoy estuvo Suay que desde su nombramiento encontró las frases adecuadas para agradar al desprevenido hincha. Señores directivos por favor no se equivoquen, traigan a un técnico grande que tenga ascendencia, curtidito en esto de finales. No nos vayan a traer a otro mamarracho por favor.
No soportaría que esta institución que amamos pase de ser la pasión huracanada de un pueblo a un simple acto de fe.

Saludos y gracias por leer estas líneas.

MAURICIO BERMÚDEZ --- @MBER226

lunes, 13 de octubre de 2014

CAMBIAN O NOS JODEMOS; TODOS . . .



CAMBIAN O NOS JODEMOS; TODOS . . .

"...El futbolista necesita que el entrenador tenga equilibrio..." Diego Pablo Simeone


Un señor en la pobreza absoluta al borde de la mendicidad, con las ilusiones castradas, harapiento, sin esperanzas y casi resignado, estaba sentado en la banca de un parque cuando de repente vio caer en la silla de en frente un grueso fajo de billetes de cien dólares. . . –Tan de buenas el que se siente en esa silla– Pensó.


La gente ausente y afuera demostrando que están mamados de esta categoría de mierda. La tribuna donde otrora se desplegaba el tapa tribunas de los amigos de disturbio casi vacía, lúgubre. En la cancha nuevamente el rojo atrincherado aguardando por las arremetidas del local que siempre quiso el partido e intentó desde todos los puntos romper el cero que Pluto conservó con frialdad. Nuestro arquero sale figura, bien por él ¿y el resto? La propuesta de juego como ha sido costumbre fue solo discurso, el fútbol de nuestro equipo es cantinflesco y hoy se limitó a aguantar, a rezarle a Pluto, a gritar desde la raya, a seguir con la mirada la carrera tipo Tom Sawyer de Blanco o esperar a que Pérez genere juego. No jugamos a nada, este primer tiempo sobró así como están sobrando muchos en esta institución que llevamos cosida al alma.

Agua por favor. Retomo una frase que escribí para la reseña del partido anterior; “…que dios nos coja confesados…” ¡Agua por favor!

Solo algunos aplaudieron la salida del equipo para el segundo tiempo, el malestar es palpable. Una leve brizna de mejoría tiñó la tarde llanera en el topochal, el equipo trataba de vencer sus propios demonios y proponía un poco más. Sin embargo los de blanco también lo hacían convirtiendo el partido en un juego de posesión; América la tenía y creaba una opción, el rival hacía lo propio y creaba dos; siempre nos doblaron. Sierra, Lasso y Urueña tuvieron las claras que alcanzaron a trazar la primera línea de una victoria inmerecida. El tiempo llevó la segunda parte hasta el 45 y allí premió al mejor del partido y castigó al tacaño; balón llovido en el área, una aparente falta sobre el central y el balón al fondo; al fondo de este hoyo negro. Perdimos; normal. La peor racha de resultados en esta historia oscura llegó: cuatro partidos sin ganar. Miserables los responsables de esto.



Estamos sumidos en la peor crisis desde que estamos en la B. Qué dolor tan verraco, este América es como tener un revolver en la sien y que el tiro no salga, la agonía es evidente. Por desgracia, algún día el tiro saldrá.

La dimayor cambió, todos lo hacen mientras que a nosotros nos tratan de enredar con cuenticos que los de enero serán otros, que nuestro ascenso es en diciembre, o que ya están hablando con jugadores para jugar la A. Bla, bla, bla. Señores omnipotentes; ¿Cuál es el miedo? Dejen el circunloquio y cambien ya, no se queden con ese peso histórico de dejar naufragando el equipo en este mar de mezquindad. Es el momento, es ahora o nunca. Ya hemos sido suficiente el hazme reír de este país como para no aprovechar el embeleco que se inventó la dimayor y su patrocinador. Señores innombrables; cambien o nos jodemos; todos.

Saludos y gracias por leer estas líneas.

MAURICIO BERMÚDEZ --- @MBER226