viernes, 29 de agosto de 2014

Triunfo fuera de serie....


Deportivo Cali recibía a UTC Cajamarca por el partido de vuelta de la primera fase de la Copa Sudamericana (En la ida había igualado 0-0). El Pascual Guerrero se ataviaba –por segundo día consecutivo- con el verde y blanco en el segundo partido de esta “mini-serie” de juegos que se tienen como local. El segundo. El de más relevancia. En el que había que marcar la diferencia y disipar la bruma que se había acumulado en los últimos juegos.

El DT Héctor Cárdenas decidió formar un 4-4-2 en rombo ya conocido. Quizás, supongo yo, convencido de que es este el once titular. El que camina con ventaja. Entonces, Hurtado se posó bajo los tres palos. En defensa, la dupla central fue Nasuti-Mera, contando en los laterales con Helibelton (der) y Fabra(izq). Sobre el medio campo Andrés Pérez ofició como volante central mientras Candelo y Cabezas lo hacían de interiores. Caneo jugó por delante de los tres mencionados, como enganche, y arriba decían presente Rivas-Herrera. Tercer partido en el que el once inicialista era el mismo (Pasto y Santa Fe). Y las cosas iban a ser, en cuanto a juego, superlativas.

En el amanecer del encuentro, cuando mucha gente apenas entraba y se acomodaba en las tribunas al mismo tiempo que el “Corcovado” -Cristo Rey- de Santiago de Cali brillaba con luz propia, Deportivo Cali llegaba al gol. De cabeza, y de Nasuti. Fabra, minutos antes, y en una incursión por la banda, había inquietado al golero rival. Presagio positivo que se consumó en el gol. La anotación reflejaba, en gran parte, la disposición estupenda asumida por los jugadores desde el inicio. Había que arrollar al rival y estos lo dejaban claro en cada pelota a disputar. La mejor forma de acecharlo era creándole situaciones de riesgo.

Y es que sobre la media hora de juego ya se habían creado, como mínimo, 5-6 opciones de gol. UTC – Cajamarca logró encontrar respiro pasado el primer cuarto pero, al llegar el ecuador sobre el cronómetro de la primera etapa, Deportivo Cali piso el acelerador y mostro su superioridad. Creo opciones de gol con frecuencia. La mayoría sobre la derecha, en donde el circuito Helibelton – Candelo – Rivas, desbordaba la defensa peruana con un carnaval de pases, triangulaciones, proyecciones, asociaciones y demás. En medio de ello llegó el 2-0. De Rivas y a pase de Helibelton. Pudo a ver llegado antes pero el vertical izquierdo de la portería sur le hizo mala cara a Herrera.


La caminata de los jugadores hacía los vestuarios se vio inundada por los aplausos provenientes desde las tribunas. El equipo había jugado realmente bien. En defensa, la hegemonía de solidez fue tal, que UTC-Cajamarca nunca tuvo chances reales de llegar al gol. El apetito casi salvaje por recuperar el balón era inconmensurable. Y es que teniendo dos pitbulls como Pérez y Cabezas la voracidad hace parte insustituible de la carta. Con Candelo, además, incorporándose con suma facilidad y entendiendo el juego a cabalidad en un ir y venir pletórico. Magistral. Herrera contribuyendo demostrando un esfuerzo inquebrantable y Rivas haciendo de las suyas: inquietando a sus oponentes con diagonales, movimientos, apoyos, rupturas, amagues. La garantía, que dirían en un mall de Miami, la suministraba Hurtado. Espectáculo grupal. Resaltar el trabajo de alguno sobre los demás, sería injusto.

El espectáculo iba tener continuidad tras la salida de los camerinos. “Cheche” Hernández, técnico del rival y referente histórico del Deportivo Cali (desde Sur se le hizo un reconocimiento con el “Ole, ole, ole… Cheche, cheche”), hizo dos sustituciones que añadieron una mejoría al rendimiento de su equipo en los minutos iniciales pero que luego fue opacada por un partido perfecto de los dirigidos por Cárdenas.

El DT verde y blanco dio ingreso a Mosquera. Con media hora por jugar el ingreso del “Mosco” tenía como objetivo adueñarse del balón. Él debía convertirse en el amigo de todos –y lo hizo-. Dar dosis de control, manejo. La redonda era la que debía correr. A través de su baile se desquiciaba al rival que con los minutos se volvía dócil. Daba señas de estar rendido. Entregado. Deportivo Cali no ponía fin a su dominio. Había que sentenciar.

Nasuti iba a liquidar el encuentro. De nuevo de cabeza y sobre la mitad del tiempo transcurrido (incluso en las pelotas paradas ya se ve una estrategia) de la segunda etapa. El equipo seguía con la misma intensidad. Nunca giró la perilla. Siempre se tuvo, entre ceja y ceja, la ambición de ir por más. Aquí tanto Fabra como Helibelton y Robin tuvieron la oportunidad de ampliar el marcador. La generación de situaciones de gol no fue un calvario. Brotaron sin cesar. El ingreso del paraguayo (sustituyó a Herrera) confirmó su buen trasegar ante Pasto. La tuvo en sus pies -a pase de Pérez, por cierto- pero su remate se fue pidiendo pista. (Esto lo destaco porque Robin me pareció de lo mejor en el juego por Copa Postobón). ¡Cárdenas quizás me lee! Ilusión.

Deportivo Cali consumó un partido soñado. El mejor del semestre, me atrevo a decir. Este once inicialista, en particular, siempre ofrece en los primeros tiempos actuaciones de lujo. Cinco estrellas. Qué bueno que de esto se contagiara toda la plantilla porque este once (largo) contiene actores que son fuera de serie. Y que está dirigido, dicho sea de paso, por un cuerpo técnico que poco a poco se gana el cariño de la hinchada exhibiendo trabajo, esfuerzo, ganas, idea, estilo, etc; dentro del gramado.

Alguna vez, hace ya un tiempo, Héctor Cárdenas hablaba de que cada “equipo debe propender hacia la búsqueda y consolidación de una idea-filosofía de juego”. Deportivo Cali; su Deportivo Cali, no está muy lejos de lograrlo. Ojalá sigamos asistiendo a cátedras como la de ayer porque ganar como lo hizo ayer, la verdad, otorga un estado de placer y tranquilidad que no tiene techo. Y menos si los pasos que se dan son promovidos por el famoso ¡Ras tas tas¡ universal. Apoyados por una hinchada que ayer acompaño al equipo en todas las tribunas y contando, en especial, con una sur de canto y arenga constante e insaciable durante el partido.

Ah! !FELÍZ CUMPLEAÑOS HÉCTOR CÁRDENAS¡ ASISTIR A TU CELEBRACIÓN FUE CONFORTABLE.

*Foto: tomada del twitter de hinchadaverdiblanca.com (@hinchasDeporCali)

John Alegrias

Twitter: @Culpable

martes, 19 de agosto de 2014

93 PARTIDOS DESPUÉS. . .

La gente caminaba hacia Techo con escepticismo en su andar, con el ceño fruncido; aún se consiguen boletas. El sacrificio de no entrar a la cancha afrontaba su prueba de fuego en una Bogotá rojísima, endiablada como en los días de antaño. La gente llegó y en su mayoría aguantó las ganas de entrar y alentar para hacerlo desde afuera. Las puertas abiertas, la multitud incrementó la intensidad de los cantos como si el partido estuviera en su clímax. El juego empezaba y detrás del arco el vacío símbolo del dolor. ¡Hoy hay que ganar, hoy hay que ganar!


El rojo se acomodó pronto sobre su rival copando cada espacio de su zona, doblando las marcas y tocando de primera de Prisco a Pérez y de él hacia el frente. Las opciones comenzaron a caer y de la misma forma nuestros delanteros a fallar miserablemente. América jugaba bien y la pólvora se escuchaba en las afueras, el carnaval nunca muere. Pocas instrucciones salían de J.J que goloso frotaba sus manos como presagiando una goleada monumental; pero seguían fallando. América jugaba bien ante un limitado rival que en un pelotazo a la espalda de Palacios se encontró con un penalti. Gol de Bogotá. Absurdo desde todo punto de vista. ¿Qué siente usted querido lector en este momento?

Fin del primer tiempo. A reflexionar sumergido de las ondas aromáticas de un tinto negro, insípido, caro y frio; como nuestro presente.

El partido continuó y América dejó de jugar bien, nervios e impaciencia llevaron a errar las entregas. Pérez el único claro, se convirtió en un incomprendido que no hallaba respuesta en sus compañeros. Y cuando parecía que en esta noche fría la ilusión seguiría siendo marchita, Viáfara llegó a fondo como una exhalación, centró, y de atrás el incomprendido halló el balón y lo reventó para empatar el partido. Estiró su camiseta hacia adelante y con la excitación propia de la circunstancia gritó –GOOL HIJUEPUTA–. Tímidos pero sinceros ¡AMÉRICA! ¡AMÉRICA! ¡AMÉRICA! acompañaron la reanudación del partido que no fue más que un pobre juego. El equipo no tuvo el carácter para someter a su adversario.
Hay situaciones de juego en las que se ve de qué está hecho un entrenador. Una de ellas es cuando su rival pierde un jugador. Qué ironía, Bogotá quedó con diez y se acercó con peligro a nuestro arco. Sin embargo, esta noche de sentimientos encontrados guardaba algo más para nosotros; a dos minutos del final y a 20 metros del arco, Pérez decidió acabar con 23 meses de este equipo sin remontar un partido, y colgó el balón causando delirio general en el occidente bogotano. Golazo. No había otro que hoy lo pudiera hacer. Gracias Jhon Pérez, gracias.


Fue un domingo cálido de septiembre en 2012, también en Bogotá pero en el Campín con la popular a reventar. El rojo vestido de negro enfrentó a Expreso que al minuto 20 ganaba 1-0. Un doblete de cabeza de Julián Lalinde antes de terminar cada tiempo nos entregó la victoria. Debieron pasar 93 partidos y mucho dolor para que este equipo encarnando a una institución que pretende regresar a primera, volviera a darle vuelta a un partido y terminar ganándolo.

Saludos,

MAURICIO BERMÚDEZ --- @MBER226

Transitar sin manifestar dudas al caminar...


Héctor Cárdenas utilizaba ante Santa Fe un once inicialista que ya había concretado un partido muy bueno ante Pasto allá por la tercera fecha de la Liga. Así, Deportivo Cali formaba con un 4-4-2 en rombo que tenía a Hurtado en portería. Helibelton –derecha- y Fabra –izquierda- en los laterales acompañados por Nasuti y Mera como dupla de centrales. En medio campo, Andrés Pérez actuó como pivote, mientras Candelo –derecha- y Cabezas –izquierda- partían como interiores. Caneo se situaba como enganche y arriba la pareja atacante la conformaban Rivas y Herrera.

Desde el primer momento del partido Deportivo Cali exhibió una actitud agresiva e intensa, tanto en ataque como en defensa. La banda derecha era el lugar preferido para atacar, pues la presencia de Candelo, más las incursiones constantes de Rivas y Caneo, hacían que el juego de ataque se volcara por esta zona. Todo se intentaba por ese sector y fue precisamente por ahí que llegó la mano penal de De La Cuesta luego de un desborde de Rivas.

Herrera pidió el penal, y justo antes de ejecutarlo, una cometa aterrizó sobre el césped del Pascual Guerrero. Avisando, tal vez, la procedencia de buenos vientos impulsados por el juego del equipo azucarero. Sergio transformó en gol el tiro desde los once pasos engañando a Vargas. Deportivo Cali pegaba primero y temprano, mientras Leudo y Morelo intentaban hacer reaccionar a Santa Fe agitando el ataque con frecuentes movimientos y desmarques pero sin lograr mayores resultados con sus remates.


Deportivo Cali no necesitaba tener mucho la pelota en los pies para lograr hacer daño. Al mismo tiempo, en fase defensiva, devoraba a Santa Fe que no encontraba respuesta alguna para superar la férrea estructura propuesta por Cárdenas. Andrés Pérez, en esta faceta, estuvo notable. Quitó, mordió, robó, anuló a Omar Pérez y demás. Aunque, en general, el comportamiento en defensa del equipo fue estupendo: pocos espacios, coberturas, ayudas, presión intensa, activos en segundas jugadas, etc. No obstante, se tuvieron dos opciones -una en pies de Candelo y otra en Fabra- de contra-golpe que no terminaron en gol por la ausencia de esa última costura tan esencial.

Finalizando la primera mitad iba a llegar la acción más clara para que Santa Fe alcanzara el gol. Morelo, luego de un penal que tenía su origen en una mano de Fabra, iba a tener la oportunidad de transformarlo en gol pero Hurtado adivinó la intención de Wilson y detuvo el penal. Luis aparecía en un momento trascendental. Demostró sus capacidades y estuvo a la altura del rendimiento mostrado por el equipo. El estadio estalló. Deportivo Cali había sido más que su rival y merecía irse a las duchas con la sonrisa que produce el ir ganando y, sobre todo, el jugar bien.

La segunda etapa iniciaba entre aplausos a Hurtado por el penalti que contuvo sobre la bocina y la insistencia de Santa Fe por llegar al empate. Deportivo Cali decidió esperar en campo propio al equipo capitalino que se hizo con el dominio de la pelota pero no de los espacios. Se jugaba mucho más en campo del Deportivo Cali pero el conjunto verdiblanco no sufría debido a la imposibilidad de los dirigidos por Gutavo Costas para ocasionar peligro real sobre la portería sur del escenario ubicado en San Fernando.

Si se sumaba precisión a la triangulación, daba la sensación que podía llegar otra anotación a favor. Y así fue, aunque la finalización no fue la anhelada. Caneo, que estuvo ausente en gran parte de lo que jugó, fue sustituido por Mosquera. Luis Fernando, en el primer balón que tocó, conectó con Herrera que posteriormente habilitó a Carlos Rivas que entró al área y fue derribado por Vargas. El juez no dudó pero Mosquera, que recién ingresaba, sí. El volante desperdició el penal y seguía dando vida a Santa Fe que, últimamente, donde juega sale a proponer.

Deportivo Cali replegaba y cedía el balón. Sin sufrir en defensa, los contra-golpes con Rivas como estandarte eran la alternativa para ocasionar riesgo. Con la entrada de Mosquera la circulación y el juego mejoró. Deportivo Cali combinaba con mayor asiduidad y podía, por momentos, hacer que el juego se desarrollara en campo rival.

Cárdenas decidió, casi sobre la media hora de juego, hacer un cambio para otorgar mayor solidez en defensa y evitar sorpresas. Así, dio entrada a Giraldo por Cabezas. Pero, desde mi perspectiva, erró a la hora de elegir quién salía. Helibelton se transformó en volante (mutación que hemos visto varias veces ya en este torneo, incluso desde el inicio). El ritmo del partido estuvo, casi siempre, donde le interesaba al Deportivo Cali. El desarrollo del cotejo nunca se salió de las manos, la estrategia fue asimilada y perpetuada con holgura por los jugadores y la sentencia del partido, con Santa Fe desbocado, iba a llegar en la última jugada por medio de Mosquera que se resarció del penal errado, y luego de una asistencia de Lizarazo, logró vencer a Camilo Vargas para ponerle impronta azucarera al triunfo.

Deportivo Cali ganó y, lo más importante, lo hizo mostrando un juego colectivo en el que cada vez se ve más trabajo, seriedad y aplomo. Los conceptos de los que tanto hablaba Hector Cárdenas ya no quedan a la deriva pues los jugadores se ve que los han asimilado y cada partido dejan claro que se persigue una filosofía de juego. Esa que permite caminar sin titubear al andar. Ya la incertidumbre no encuentra espacio. Se sabe a qué y cómo se juega. Todo, sin hacer elogios desmesurados, gracias a Cárdenas.

Por último, quisiera cerrar con una mención especial para Carlos Rivas. Jugador de grandes capacidades y que ayer fue, una vez más, un dolor de cabeza para el rival. No conoce límites. Un futbolista que fue capaz de hacer añicos casi en soledad a la defensa e Santa Fe trasciende la categoría de bueno. Qué serenidad y satisfacción da el tenerlo con nosotros. A seguir disfrutándolo.

Por: John Alegrias. para www.hinchadaverdiblanca.com

Twitter: Culpable_

Por fin, alguito distinto (solo alguito)


No era un ambiente usual para un juego de América en Bogotá, la gente se acercó al estadio, como siempre lo hace cuando el rojo vista la capital, pero decidió no entrar al estadio, aunque se estuviera mordiendo los codos queriendo ingresar a las tribunas del escenario de Techo, y los pocos que ingresaron, dejaron sentir con banderas y cánticos que la relación entre la afición y el equipo no es la misma que en los primeros 2 años y medio de este periplo por la segunda división, que el “plus” que representa la cantidad de aficionados escarlatas que hay en esta ciudad, no acompañó dentro de las gradas como si lo había hecho en enfrentamientos anteriores.

Pasando a lo netamente futbolístico, la victoria por 2 a 1 ante Bogotá F.C, no fue una simple victoria más en la B, tuvo sus condimentos para que la sensación percibida al finalizar los 90 minutos de juego no fuera igual a la de otras noches de visita al antiguo Hipódromo capitalino. El conjunto dirigido por J.J López mostró visos (ojo, solamente visos) de un fútbol mucho más impetuoso y vertical, los primeros 30 minutos del primer tiempo y los últimos 30 del segundo fueron de dominio americano, sin ser muy claro, eso sí, pero por lo menos, con la ambición de ir un poco más al frente en cuanto al planteamiento.

Eso sí, los crasos errores cuando se trata de encarar al arquero contrario, tristemente, siguen mandando la parada. Peralta no pudo definir por encima del arquero, y Martín García tuvo dos ocasiones clarísimas que dilapidó por completo, y para colmo de males, después de esa segunda jugada en la que García diluyó el tanto americano, vino el penal que derivó en el primer gol de los locales.

Pero en el segundo tiempo apareció Jhon Pérez, que en su momento dije que era de lo mejor que tenía la categoría para ofrecerle al América, y que en el partido ante Jaguares anotó un gran gol. El volante se echó el equipo al hombro, empezó a buscar insistentemente a Urueña y el chico Viáfara, abrió espacios para poder marcar la primera anotación roja, y sacó “De la galera” un misil que se metió al ángulo de la portería bogotana, y salvó las papas cuando faltaban dos minutos para que el juez central decretara el final.


A Bogotá (aún siendo un equipo formado en su mayoría por juveniles) no fue cualquier cosa, numéricamente la caja está cuadrada y estamos a solo un punto de la primera posición del torneo, y además, se rompió un karma que América desde 2012 estaba acarreando en sus espaldas, el no poder remontar un resultado adverso. Sí señores, tuvieron que pasar más de 2 años, 93 partidos, para que el rojo pudiera remontar un marcador adverso.

J,J Prometió que para la fecha 6 o 7 habría encontrado una nómina y un funcionamiento claramente definido, y sigo esperando eso, pero por lo menos con lo de ayer, se vieron muestras de que ese objetivo se va encontrando, y como diría Jorge Puerto, el fútbol se va asomando, por la ventana, pero se va asomando, ojalá se mejoren los detalles que todavía faltan, como los relevos a la hora de marcar, o la definición que tantos dolores de cabeza nos ha generado, para que, con esos detalles engranados, se llegue a la final, para empezar a meterse seriamente en la conversación por el ascenso a Primera.

Cualquier sugerencia, queja, o lo que quieran manifestarme, pueden hacerla a través de mi cuenta de Twitter, @MichaelPuertas, un abrazo a todos, y nos leemos la próxima semana, que estén muy bien.

Imagen: Página oficial Torneo Postobón

viernes, 15 de agosto de 2014

Un buen partido con un resultado no muy grato



Recuerdo cuando los días de clásico era imposible transitar por la Roosevelt, Cuando la hinchada del uno o del otro se reunían en el templete a lo que fuera, pero ahí se reunían para después ir al estadio. La otra hinchada sobre la quinta, el parque de las banderas era el sitio de encuentro de la visita y si tenías un poquito de 3 dedos de frente cogías el bus por el lado donde estaba la hinchada de tu equipo.

Cuando entraban al pascual, empezaban los gritos de norte a sur, el cruce de manos diciendo ¡¡ No Existen¡¡ y Luego era una batalla de 11 en la cancha y miles en la tribuna con sus canticos a ver cuál era la hinchada que más sonaba.

Hoy el clásico vallecaucano esta venido a menos, con el agravante que ya no puedes caminar tranquilo ni dentro de los hinchas de tu equipo porque ya roban a cualquiera, viajar en MIO el dia de un clásico es un deporte extremo, Ya solo permiten banderas trapos y bombos de un lado porque el tal código de barras dice que hay que matarse para robarle un pedazo de tela al rival o pegarle una puñalada porque es hincha del otro equipo.

Hablando ya de la pelota, el clásico fue bueno y al decir bueno es compararlo con los partidos que venimos viendo fecha tras fecha en el pascual, Un partido donde los primeros 25 minutos fue de sur a norte y de norte a sur, Tanto Meneses como silva tuvieron trabajo y algunos elementos que no venían teniendo buen desempeño mostraron algo en este clásico.

Al 28 del primer tiempo Viafara se hizo echar, y américa veía un mejor panorama en el partido pues a pesar de que el Cali tiene buena nomina, América no era menos en el clásico y empezó a llegar de la mano de Lasso, Montaño y Urueña.

Hablando de individualidades, Cascon sigue tratando de acomodarse al equipo, al futbol colombiano pues se nota que el posicionamiento frente a los volantes todavía le cuesta, Lo de prisco es muy bueno, un jugador menudito que construye desde atrás que tiene excesos de transporte así como urueña pero que en reiteradas ocasiones completan bien los pases y saben dónde están sus compañeros.

En el segundo tiempo América salió con la intención de aprovechar los espacios que dejaba la expulsión de viafara y en eso fueron muy importantes Balanta por Izquierda y Coco “Soltala” Palacios que se suma bien al ataque pero siempre hace una de más.


Los cambios surtieron efecto Perez entro por Montaño y la media distacia se volvió el arma de America que saco a silva figura durante varios minutos, Peralta entro por Cascon y el ataque tuvo mas movilidad y en el 82 tras un pase largo se fue Solo hacia el área del Cali, Detrás Nasuti, Payares y Calderon a la Carrera y el argentino lo empujo…

Como diría el Tino… Penallllllll Yo lo Viiiiiiiiiiiiiiiii…. Penalazo que el árbitro omitió y que pudo ser el punto de cambio del partido.

Al final 0-0 Un partido en el que el punto le supo mejor al Cali que al America y que deja a los dos peleando ese segundo cupo en la zona E de la Copa Postobon…

@JulianMarin85

Sobrevivir con un tripulante menos.... por @Culpable_


Siendo este el partido número 300 en el que se ven las caras, Deportivo Cali y América disputaban un cotejo que ha perdido atracción e interés, de alguna forma, en la fanaticada de ambos conjuntos. Esto, sin embargo, no afectó en demasía la asistencia al Pascual. La hinchada verdiblanca acompaño en buen número y el equipo en la cancha hizo pie a una calamidad innecesaria por quien la indujo.

Cuando todos esperaban dos delanteros (Murillo-Borré), Cárdenas ‘sorprendía’ dando vida a un once que contenía a tres jugadores técnicos, inteligentes y asociativos, Lizarazo – Mosquera – Mojica, posicionados dentro de un 4-4-1-1, que además de contar con los ya mencionados, incluía a Murillo como único punta; Viáfara-Bolívar como volantes centrales y una zaga defensiva formada por Giraldo – Nasuti – Payares y Angulo. En el arco, el juvenil Silva.

Deportivo Cali, desde el inicio, y sobre todo por banda derecha, merodeó con frecuencia el área defendida por John Meneses. Lizarazo y Giraldo interactuaban, potenciados por las caídas de Mosquera a banda, logrando divisar línea de fondo y situaciones de riesgo en el comienzo. Pero este despegue positivo no iba a extenderse. Primero, por la incapacidad del Cali en hacer daño sosteniendo la pelota, y segundo, por el despliegue del rival de patio.

América lograba plantarse con facilidad en campo rival –bastaban 4-5 toques- al mismo tiempo que impedía, de forma óptima, que Cali hilvanara juego. Bolívar, el encargado de conectar con Mosquera, no pesaba mientras que Viáfara, frenético, trataba de dar consistencia luchando contra los rivales y contra los nervios que lo embragaban. En defensa, Payares sumaba galones y, minuto tras minuto, se mostraba impasable. El desconcierto presente, al no generar situaciones con claridad, iba a dejar como resultado, poco antes de llegar a la media hora de juego, la expulsión de Viáfara debido a una falta que suscito un reclamo exacerbado por parte del volante al cual el juez central no dudó en enviar a los vestuarios mostrándole la tarjeta roja. Conducta incomprensible en un jugador de su experiencia. Irresponsabilidad, sin más.

La baja del volante azucarero hacía que Mosquera retrasara su posición y empezara a jugar al lado de Bolívar. En ese instante, todo cambió para bien. Impensado. Con diez hombres se jugaba muchísimo mejor. La clave, sin duda alguna, fue la compenetración y conciencia del equipo que contó con dos pialres, si se quiere. El primero, Mosquera. Su inteligencia para soltar el balón antes y su serenidad con el en los pies, lo hacían el conductor del equipo. Jugador cerebral; dando el balón siempre en buenas condiciones y mejorando al equipo: buscando la mejor solución y tomando la mejor decisión. Típico en jugadores de su característica. El segundo, quien no sino Payares! Luis dominó el área a su antojo y fue la viga de amarre para que el Cali no se deshilachara.

Con esto, El Cali cerraba el último cuarto de la primera etapa jugando mejor que cuando contaba con los once jugadores. Con su rival asumiendo el protagonismo, más por obligación que por otra cosa, decidió esperar en su campo –algo lógico al jugar en desventaja- y buscar en Murillo la anotación soñada.

En el segundo tiempo inició como había terminado el primero. América asumiendo la iniciativa pero sin adherir a su juego desiquilibrio ni profundidad que permitieran franquear a un Deportivo Cali que mostraba un gran esfuerzo y compromiso en defensa que paliaba la ausencia de uno de los suyos. Mojica y Lizarazo, al igual que todo el equipo, se fajaron esta faceta. Su contribución defensiva fue notable. Asimismo su participación ofensiva. Tanto así que el efecto grupal, sin ser un jugador de corte, recaló en Mosquera que quitaba balones y había mejorado, en años luz, a su compañero Bolívar que fue de menos a más al transcurrir el tiempo.

Por un momento el desarrollo del partido produjo la sensación de que si los jugadores de ataque azucareros fuesen precisos, el gol podía caer. La tribuna no lo sentía como algo irreal. Y Murillo (que estuvo mucho mejor en esta etapa) ayudaba a ello. Sobre el ecuador de la segunda mitad, América sumó un recurso que hizo gigante al arquero Silva: el remate de larga distancia (Pérez fue quién más intentó). El joven golero canterano respondía, una y otra vez, los envíos desde fuera del área con una solvencia asombrosa. Fue vital en el tramo final del partido.

Con los cambios, Libreros (dirigido por Cárdenas, supongo) quiso imprimir otra dinámica con Borré, atendiendo el llamado de los espacios pero concediendo ventajas en defensa al situar al canterano sobre la banda que luego corrigió, en gran parte, con la entrada de Calderón y la transformación de Payares a volante central. América acechó en los minutos finales pero su falta de contundencia hacía que su intención quedara a la deriva.

El partido llegaba a su fin y con el la conclusión: Teniendo en cuenta que se jugó con diez hombres durante un poco más de una hora, se supo contrarrestar la dificultad y se mostró un gran compromiso y esfuerzo por parte del colectivo, el empate resulta ser más que un alivio de cara al futuro cercano en la Copa Postobon y en un grupo en donde la tabla está “apretada”. El rendimiento, al menos a mí, me dejó tranquilo. Salvo lo de Nasuti. Que genera los nervios y la angustia necesaria para sobrevivir con un tripulante menos.

*Foto: Facebook Oficial Deportivo Cali

Por: John Alegrias. para http://www.hinchadaverdiblanca.com/

@Culpable_

martes, 12 de agosto de 2014

¿En qué podemos creer?...


Ganar es importante, es cierto, el triunfo te garantiza sumar los puntos que se requieran para ir pensando en fases definitivas, eso también es de conocimiento público, pero la victoria del América 3 a 1 ante Jaguares anoche en el gramado del estadio Olímpico Pascual Guerrero, es de esas que sigue siendo un maquillaje ante el negro panorama que desde aquella noche de 8 de Junio está presente en el ambiente escarlata.

Con los tres puntos obtenidos en la noche anterior, y los tres que se “lograron” en el escritorio por cuenta de la demanda del partido ante Universitario, hacen pensar que la caja está cuadrada, y que la tarea de estar en la pelea por la punta del torneo, pero la realidad muestra que la hinchada sigue incrédula, con poca esperanza de cara al futuro inmediato, e incluso, con algunos pensando que el anhelo de ascender no se va a dar en este tercer año de agonía, ¿prueba de ello?, muy fácil, 2.000 dolientes que asistieron al Sanfernandino lo demuestran.

Esos 45 minutos de bostezo, (salvo el golazo de Pérez) y los otros 45 un poco más intensos, mostraron algunas luces, pincelazos de lo que puede llegar a ser el América modelo J.J López en este segundo semestre, pero se quedó en eso, en tramos, en toques; No hay una idea de equipo constituida a pleno, no hay si quiera un esquema ya determinado para encarar cada partido, la improvisación sigue a estas alturas, colocando a Peralta como media punta y al debutante Cascón como 9 de área para ver cómo funcionaba el conjunto.

López dijo hace unas fechas que encontraría el equipo recién para la fecha 6 o 7, cosa que como periodista espero ver cuando llegue ese momento, pero el hincha sigue disgustado, continua dolido y herido en el orgullo, y la única manera que el hincha podría dejar a un lado esa sensación de malestar, todavía no aparece, el buen juego no se asoma, tampoco se vislumbra un equipo que enamore a la afición, y mucho menos el deseo de volver a ver el Pascual como a comienzo de año, repleto de corazones americanos ávidos de triunfos, de goles, de alegrías.

Nadie le quita méritos a la victoria, nadie está diciendo que fue producto de una mentira o un resultado logrado por culpa de esas casualidades del destino que rara vez se dan (aunque el arquero del equipo monteriano fue cómplice de dos de los tres goles, y eso en el fútbol, pasa más a menudo que lo que uno creyera), pero el descontento no permite sacar el pañuelo y gritar a los 4 vientos que América ganó, al contrario, quedan cosas por repasar, y mucho trabajo por hacer, porque en la B, aunque suene a cliché, de camiseta no se gana, y el ascenso solo se logra dando golpes de autoridad con buenos resultados en la cancha, pero hasta que no llegue el momento definitivo, la pregunta será una sola ¿En qué podemos creer?

Cualquier sugerencia, queja, o lo que quieran manifestarme, pueden hacerla a través de mi cuenta de Twitter, @MichaelPuertas, un abrazo a todos, y nos leemos la próxima semana, que estén muy bien.

Imagen: Andrés Puentes (golgolgol.net)

Como el Pastorcito mentiroso...


Todos hemos leído o escuchado la fábula del pastorcito mentiroso, y para quienes “Había una vez un joven pastor que vivía en una aldea muy tranquila. El joven, que no tenía familia, tenía la fea costumbre de decir mentiras.

Una vez el joven pastor, cuando estaba cerca a la villa, alarmó a los habitantes tres o cuatro veces gritando, pero cuando los vecinos llegaban a ayudarle, los campesinos encontraron al pastorcito revolcándose en el pasto muerto de la risa. 

Días después el pastorcito gritó: ¡El lobo, el lobo!. Nuevamente los pastores salieron de sus casas para perseguir al animal pero en vez del animal se encontraron con el pastorcito que otra vez se burlaba de sus sin embargo, semanas después un grande y feo lobo llegó a la villa y comenzó a atacar a las ovejas del pastorcito, quien, lleno de miedo, gritaba: 

 - Por favor, vengan y ayúdenme; el lobo está matando a las ovejas. 

 Pero ya nadie puso atención a sus gritos, y mucho menos pensar en acudir a auxiliarlo. Y el lobo, viendo que no había razón para temer mal alguno, hirió y destrozó a su antojo todo el rebaño.

La moraleja es que al mentiroso nunca se le cree, aún cuando diga la verdad “. Y, la traigo a colación porque eso sentí con el juego del América de Cali anoche frente a Jaguares de Córdoba, que a pesar de haber ganado 3 a 1, no logra conectarse ni con su fútbol, su historia y mucho menos con su gente, pues los dos años y medio en la categoría B, han hecho que en la cabeza de los americanos retumben constantemente los triunfos obtenidos a lo largo del año, pero contrastan con las ya conocidas decepciones que el equipo genera en las instancias, por eso cada victoria del América es tomada por los hinchas, como ése llamado del Pastorcito mentiroso, y ya no sabemos si salir corriendo, para ver si viene el lobo, o mejor abandonar al equipo en un acto de rebeldía total y esperar que el ascenso llegué y nos tome por sorpresa, porque cuando lo hemos esperado, no ha Hoy además de la fábula, les dejo mi acostumbrada frase futbolera.

“Sí todos sabemos lo que va a pasar es que no va a pasar nada”. Dante Peticiones, quejas, sugerencias, felicitaciones y reclamos en mi twitter @jorgepubliradio. 

DE SOMNOLIENTO A ESPERANZADOR. . .

Agosto 11 / 2014

AMÉRICA 3 -- JAGUARES 1 

DE SOMNOLIENTO A ESPERANZADOR. . .

"...Los objetivos no se consiguen fijándolos , sino dando pasos hacia ellos..." Marcelo Bielsa

Desde mediados de 2009 cuando los goles de América partieron hacia Berlín dejando un vacío gigantesco en la garganta del hincha, cada seis meses o menos se siembra la esperanza de gol en un nuevo futbolista. Han pasado alrededor de quince jugadores entre nacionales y extranjeros y hasta ahora ninguno ha dado la talla, los goles no han llegado y la hinchada sigue huérfana de goleador. Hoy debutaba la apuesta de este semestre y como es costumbre las miradas y la expectativa sobre él. A ver que pasa con Diego Cascón.

El mausoleo en el que se ha convertido el Pascual recibió a unos pocos eufóricos a quienes el amor; maltratado y todo; los vence. Sin ritmo ni coherencia en mitad de cancha trascurrieron los primeros minutos de un inapetente partido, no había propuesta de juego en ninguno de los dos, el talento escaseaba y el balón era como un tizón que nadie quería sostener. Cuando se pedía güeeeevos y los bostezos se hacían protagonistas, Pérez sacó de su pierna derecha un zapatazo que acomodó el balón como un brazuca en el arco sur. . . !GOLAZO! Restaban 13 minutos para acabar con el duermevela que ofrecían en la cancha, pero no fue así; el primer tiempo fue el gol y nada más.


La propuesta mejoró en la segunda parte. Urueña y Pérez se acordaron que deben jugar cerca y pedir la salida de uno de sus laterales. Prisco que ingresó por el nulo Castillo aportó toque corto con dinámica y adelante Peralta combatía por su espacio mientras Cascón vagaba buscando un lugar en la cancha que nunca encontró. El equipo se adelantó presionando al rival y en un saque corto del arquero, Pérez luchó el cuero y de rebote Peralta definió muy bien configurando así un mínimo asomo de mejoría. Jaguares en claro fuera de lugar descontaba tendiendo un manto de zozobra a la victoria. Y con nuestra apuesta goleadora fuera de la cancha, brotó Peralta en el área rival para cabecear, marcar el tercero y gritar silenciosamente en su celebración íntima que él es la esperanza. Me resisto a creer que así sea. Por ahora los números lo avalan. ¡Gol! ¡Así es Peralta! ¡Así es mijo! ¡Hoy no las echaste afuera! ¡Así es! Ganamos, y así el horizonte no se vea tan claro, es una victoria que consuela un poco, solo un poco, la congoja de los corazones rojos. Ganamos, déjenme por favor degustar esta victoria.

Profesor J.J un buen partido no quita de tajo las sensaciones que dejaron varios malos, uno perverso y una final perdida de forma ruin. Le falta mucho al equipo y en especial a usted para que el torniquete en san Fernando se vuelva mover y no pare de hacerlo. ¡VAMOS AMÉRICA!

PS: ¿Y nuestra esperanza goleadora? Dejó muchas dudas pero por fortuna hoy no la metió.

Saludos,
MAURICIO BERMÚDEZ --- @MBER226

lunes, 11 de agosto de 2014

Sin brillar se logro igualar..... por @culpable_


Héctor Cárdenas y su grupo de jugadores atracaban en la capital caldense para dar color y vida al último partido de la fecha número cuatro de la Liga Postobón ante Once Caldas. El líder del torneo local. Los dirigidos por el técnico azucarero venían de una victoria ante Pasto mostrando un juego sólido, claro y, lo más importante, manifestando una idea sobre el terreno de juego.

Los verdiblancos salían a la grama del estadio con 1 cambio respecto al partido ya mencionado (Pasto): Giraldo entraba por Candelo. Con esto, se conformaba un 4-4-2 con Hurtado bajo los tres palos. Nasuti-Mera como pareja de centrales. Giraldo-Fabra ejerciendo de laterales. El doble pivote lo conformaron Cabezas-Pérez y por las bandas estaban Helibelton-Rivas. Por último, Caneo como enganche por detrás de Herrera.

Aunque en los minutos iniciales se observó un equipo atrevido y decidido a ir a proponer, la primera etapa del Deportivo Cali, a mi modo de ver, se resume en los dos errores que acabarían llevando al equipo al vestuario en desventaja en el marcador. Nervioso, tímido, sin poder sostener la pelota en campo rival, escasa asociación. Siempre recalco: que el resultado no distorsione el rendimiento y, mucho menos, que se piense en mala vibra.

El DT azucarero diseñaba un plan fácil de detectar: esperar al Once Caldas en campo propio e intentar a través del robo y la posterior verticalidad y velocidad en el juego provocar riesgo en el área de Cuadrado. Lo cierto fue que nada de esto se dio. La inclusión de la dupla Palacios-Giraldo dejaba ver que se quería proteger, de cierta manera, del desequilibrio, desborde y agilidad que encarnaba Izquierdo sobre ese andarivel. Once Caldas manejó a su antojo la pelota y el ritmo de juego, sometiendo a un Deportivo Cali que no lograba acoplarse dentro de la cancha ni mucho menos encontrar en Caneo ese hombre que diera pausa, control, juego. Ese jugador vital y distinto que trae tranquilidad con la pelota en los pies en campo rival y logra crear circuitos de juego cuando todo es descontrol.

Los errores garrafales, primero de Nasuti y luego de Hurtado, laceraban al equipo en la primera etapa de forma rotunda. Estos fallos los aprovecharía Cesar Arías para vencer, en dos ocasiones, la portería azucarera. En medio de ello llegó el gol de Cabezas (1-1) por vía aérea y gracias a la falta que el mismo juvenil canterano había conseguido. De la primera parte resaltar lo de Rivas y Fabra. El primero, inalcanzable. Insaciable. Es la explosión de un cañón hecha jugador. El segundo: sólido en defensa, despejando cualquier duda, ensanchando y llegando a línea de fondo. Un acierto haberle traído. Grata sorpresa. El colectivo no apareció nunca, ni en defensa ni en ataque.

El inicio de la segunda parte arrojaba, a vuelo de pájaro, una leve mejoría en el despliegue. Además de una sustitución: Candelo por Cabezas –tal vez lastimado en su rodilla-. Esta variante hacía que Helibelton pasara a jugar de volante central junto a Pérez. En los primeros minutos ya se conseguía engranar juego y sin la pelota no se padecía tanto el juego ofensivo del rival. El tempranero gol de Rivas suponía frialdad, calma. Carlos, siempre vivo, atento y pícaro, aprovecho un pase de Caneo al vacío para “picar” la pelota a la salida de Cuadrado y decretar el empate a dos. Suspiro pronunciado. Desahogo. El juvenil volvía a acariciar las redes y en esta ocasión lograba su tercer tanto consecutivo. Constituye cuota de gol, sin duda alguna.

Esa leve recuperación inicial se fue desvaneciendo al ritmo de las manecillas del reloj al igual que la serenidad derivó en impaciencia pues Deportivo Cali volvía a presentar las fallas conocidas en lo colectivo y Once Caldas lo percibía plantándose fácil en campo rival, recogiendo innumerables rebotes y maniatando a los de Cárdenas en ataque. Héctor lo avistó y con ánimos de dar cohesión al medio-campo decidió dar ingreso a Bolívar por Giraldo. Este movimiento enviaba a Helibelton a su posición natural y Gustavo constituía la “nueva” compañía de Andrés en medio-campo.

Lo cierto es que el ingreso de Bolívar no mejoró al equipo ni cambió las cosas. O sí, las cambio para mal. Las espaldas, tanto suya como de Andrés, fueron vulneradas además de que nunca pesó con balón. El desorden primó y el robo y la presión brillaron por su ausencia. Se esperaba que estrechara lazos con Caneo y creara ese vínculo tan necesario con el enganche que permitiera dar soltura con la redonda en los pies, construcción de juego y circulación. Lo seguimos esperando, por supuesto. Mientras Gustavo seguía aturdido, el argentino continuaba en su tónica: esporádico en el juego, lento pero, claro, efectivo: 4 asistencias en 4 partidos.

A falta de un cuarto de hora para terminarse el encuentro, Flabio Torres decidió ir a por todas a conseguir el gol de la victoria. Dio ingreso a Arango y Jímenez dejando el medio-campo con un solo volante posicional (Henao) y otorgando espacios en fase defensiva que el Deportivo Cali aprovecharía sobre la hora. La sustitución iba a dar resultados al técnico tolimense pues Arango, a falta de cinco minutos para sellar el tiempo reglamentario, enviaba el esférico al fondo de la red a pase de Romero y conseguía el triunfo parcial (3-2). De nuevo abajo en el tanteador.

No se daba crédito a lo que se vivía. Se había emparejado el marcador en dos ocasiones pero la tercera vez no se preveía. La ilusión siempre está, claro, pero la realidad del juego del glorioso la apartaba hacía un rincón aunque ella siguiera resistiéndose a dejar de enviar destellos. Mosquera había ingreso sobre la media hora de juego pero su influencia era nula. No se notaba.

El conjunto blanco-blanco ya se sentía ganador haciendo caso omiso de las palabras elocuentes sentenciadas por Diego Latorre: “el fútbol te enseña a no proyectar victorias”. De esta forma, y sobre el tiempo de descuento, Fabra iba a fabricar un golazo luego de que Rivas batallara el balón en conducción desde casi el círculo central. El lateral pisó la esquina derecha del área grande, encaró dos veces y sacó un zurdazo incontenible para Cuadrado. 3-3 en el último suspiro del cotejo y alegría en cascadas. El punto era premio a la contundencia -esa que tan esquiva era en otra- pues no se había estado bien en lo que respecta al desarrollo futbolístico.

Con el final Deportivo Cali concretaba su segundo partido de visitante sin perder en Liga además de su quinto partido consecutivo sin conocer la derrota (contando Liga y Copa). Ahora se espera por Santa Fé en Liga y a América por Copa Postobón en condición de local para seguir adquiriendo confianza e ir depurando errores que incluso en la victoria aparecen.

*Foto: Facebook hinchadaverdiblanca.

Por: John Alegrias para http://www.hinchadaverdiblanca.com/

Twitter: Culpable_

lunes, 4 de agosto de 2014

MAS DE LA "B" QUE NUNCA. . .por @MBER226


Agosto 3 / 2014

EXPRESO ROJO 2 -- AMÉRICA 1 

MAS DE LA "B" QUE NUNCA. . .

"...No hay cambio de ritmo, no hay ataque. . .no hay dolor..." Marcelo Bielsa

La última vez que jugamos en esta cancha estábamos dando pasos certeros hacia el hueco donde hoy nos encontramos atados vilmente. Fue en 2010, contra Santafé, también perdimos 1-2, con la misma sensación que quedó hoy. Con el mismo sabor a nada de esa tarde dominical hoy regresamos a casa. Las cosas no cambian.

Desde temprano la gente se acercaba a Girardot luciendo con orgullo la camiseta de nuestra alma y dentro de ella la duda de entrar o no al “estadio”, de aportar al negocio de la B o quedarse afuera en una lenta agonía y legítima protesta. Algunos entraron, otros aguardaron afuera con el sentimiento magullado y la voz sentida gritando que no queremos más B. Aquí está tu hinchada América, no nos hemos ido así intenten alejarnos con cada movimiento.


El partido fue una apología al desacierto y la pobreza. Que vaina, más de lo mismo. El equipo se acercó al gol en el primer tramo de juego a consecuencia de la mediocridad del rival y no por virtudes propias. La idea de juego no aparece a la misma velocidad que las excusas. No jugamos a nada, y aunque muchos pretendan vender que fuimos mejores, la verdad es otra; y es una verdad dolorosísima. La temperatura alta, tan alta como la vergüenza, fue testigo de una escena que se esta volviendo bastante familiar: nuestro arquero sacando el balón del fondo y el equipo al borde de la desgracia. Gol y cinco minutos después otro gol. Se podía escuchar caer un alfiler, el silencio era brusco. Ni el eco de lo que se cantaba afuera cortaba el aroma a sepulcro.

De entrada al segundo tiempo Peralta cruzó un remate fuerte y descontó presagiando un buen desenlace. ¡Vamos, vamos! J.J arengaba a los jugadores a presionar al rival, tímidamente su asistente también lo hacía. Y en la cancha una migaja de reacción. El equipo intentó dar la vuelta pero fue estéril, no encontró nunca la claridad necesaria para empatar. A trompicones creó dos opciones claras que salieron desviadas. No hubo cambio de ritmo, no hubo ataque. . . no hubo dolor. Perdimos contra un equipo más pobre que el nuestro. Perdimos y a pesar que el empate estuvo cerca, es una realidad que los sedales que sostienen esta ilusión están a punto de caer. El camino de regreso a primera está cada vez más escarpado. Y más cuando nos hemos vuelto un Depor o un Popayán o un Expreso rojo para no perder el color. Hoy somos más de la "B" que nunca. Qué dolor escribirlo. La camiseta sigue inmaculada y radiante en la tribuna, la hinchada la viste orgullosa pero en la cancha la han vuelto un manojo de harapos.

Con la cabeza entre las manos y chocando rabiosos la mandíbula contra los dientes nos retiramos de la cancha. Con dolor de América. . . Nos dueles América, nos dueles mucho.
Estar en la B no es solo jugar un torneo de mierda, no es solo decir que no lo merecemos. Estar en la B es mediocridad, conformismo e indolencia. Estar en la B es una actitud y forma de vida de la que han llenado a nuestro equipo. No se que pase mañana, si este pequeño barco encuentre dirección; pero hoy somos más de la "B" que nunca. Qué dolor escribirlo.

Saludos,

MAURICIO BERMÚDEZ --- @MBER226