Héctor Cárdenas utilizaba ante Santa Fe un once inicialista que ya había concretado un partido muy bueno ante Pasto allá por la tercera fecha de la Liga. Así, Deportivo Cali formaba con un 4-4-2 en rombo que tenía a Hurtado en portería. Helibelton –derecha- y Fabra –izquierda- en los laterales acompañados por Nasuti y Mera como dupla de centrales. En medio campo, Andrés Pérez actuó como pivote, mientras Candelo –derecha- y Cabezas –izquierda- partían como interiores. Caneo se situaba como enganche y arriba la pareja atacante la conformaban Rivas y Herrera.
Desde el primer momento del partido Deportivo Cali exhibió una actitud agresiva e intensa, tanto en ataque como en defensa. La banda derecha era el lugar preferido para atacar, pues la presencia de Candelo, más las incursiones constantes de Rivas y Caneo, hacían que el juego de ataque se volcara por esta zona. Todo se intentaba por ese sector y fue precisamente por ahí que llegó la mano penal de De La Cuesta luego de un desborde de Rivas.
Herrera pidió el penal, y justo antes de ejecutarlo, una cometa aterrizó sobre el césped del Pascual Guerrero. Avisando, tal vez, la procedencia de buenos vientos impulsados por el juego del equipo azucarero. Sergio transformó en gol el tiro desde los once pasos engañando a Vargas. Deportivo Cali pegaba primero y temprano, mientras Leudo y Morelo intentaban hacer reaccionar a Santa Fe agitando el ataque con frecuentes movimientos y desmarques pero sin lograr mayores resultados con sus remates.
Deportivo Cali no necesitaba tener mucho la pelota en los pies para lograr hacer daño. Al mismo tiempo, en fase defensiva, devoraba a Santa Fe que no encontraba respuesta alguna para superar la férrea estructura propuesta por Cárdenas. Andrés Pérez, en esta faceta, estuvo notable. Quitó, mordió, robó, anuló a Omar Pérez y demás. Aunque, en general, el comportamiento en defensa del equipo fue estupendo: pocos espacios, coberturas, ayudas, presión intensa, activos en segundas jugadas, etc. No obstante, se tuvieron dos opciones -una en pies de Candelo y otra en Fabra- de contra-golpe que no terminaron en gol por la ausencia de esa última costura tan esencial.
Finalizando la primera mitad iba a llegar la acción más clara para que Santa Fe alcanzara el gol. Morelo, luego de un penal que tenía su origen en una mano de Fabra, iba a tener la oportunidad de transformarlo en gol pero Hurtado adivinó la intención de Wilson y detuvo el penal. Luis aparecía en un momento trascendental. Demostró sus capacidades y estuvo a la altura del rendimiento mostrado por el equipo. El estadio estalló. Deportivo Cali había sido más que su rival y merecía irse a las duchas con la sonrisa que produce el ir ganando y, sobre todo, el jugar bien.
La segunda etapa iniciaba entre aplausos a Hurtado por el penalti que contuvo sobre la bocina y la insistencia de Santa Fe por llegar al empate. Deportivo Cali decidió esperar en campo propio al equipo capitalino que se hizo con el dominio de la pelota pero no de los espacios. Se jugaba mucho más en campo del Deportivo Cali pero el conjunto verdiblanco no sufría debido a la imposibilidad de los dirigidos por Gutavo Costas para ocasionar peligro real sobre la portería sur del escenario ubicado en San Fernando.
Si se sumaba precisión a la triangulación, daba la sensación que podía llegar otra anotación a favor. Y así fue, aunque la finalización no fue la anhelada. Caneo, que estuvo ausente en gran parte de lo que jugó, fue sustituido por Mosquera. Luis Fernando, en el primer balón que tocó, conectó con Herrera que posteriormente habilitó a Carlos Rivas que entró al área y fue derribado por Vargas. El juez no dudó pero Mosquera, que recién ingresaba, sí. El volante desperdició el penal y seguía dando vida a Santa Fe que, últimamente, donde juega sale a proponer.
Deportivo Cali replegaba y cedía el balón. Sin sufrir en defensa, los contra-golpes con Rivas como estandarte eran la alternativa para ocasionar riesgo. Con la entrada de Mosquera la circulación y el juego mejoró. Deportivo Cali combinaba con mayor asiduidad y podía, por momentos, hacer que el juego se desarrollara en campo rival.
Cárdenas decidió, casi sobre la media hora de juego, hacer un cambio para otorgar mayor solidez en defensa y evitar sorpresas. Así, dio entrada a Giraldo por Cabezas. Pero, desde mi perspectiva, erró a la hora de elegir quién salía. Helibelton se transformó en volante (mutación que hemos visto varias veces ya en este torneo, incluso desde el inicio). El ritmo del partido estuvo, casi siempre, donde le interesaba al Deportivo Cali. El desarrollo del cotejo nunca se salió de las manos, la estrategia fue asimilada y perpetuada con holgura por los jugadores y la sentencia del partido, con Santa Fe desbocado, iba a llegar en la última jugada por medio de Mosquera que se resarció del penal errado, y luego de una asistencia de Lizarazo, logró vencer a Camilo Vargas para ponerle impronta azucarera al triunfo.
Deportivo Cali ganó y, lo más importante, lo hizo mostrando un juego colectivo en el que cada vez se ve más trabajo, seriedad y aplomo. Los conceptos de los que tanto hablaba Hector Cárdenas ya no quedan a la deriva pues los jugadores se ve que los han asimilado y cada partido dejan claro que se persigue una filosofía de juego. Esa que permite caminar sin titubear al andar. Ya la incertidumbre no encuentra espacio. Se sabe a qué y cómo se juega. Todo, sin hacer elogios desmesurados, gracias a Cárdenas.
Por último, quisiera cerrar con una mención especial para Carlos Rivas. Jugador de grandes capacidades y que ayer fue, una vez más, un dolor de cabeza para el rival. No conoce límites. Un futbolista que fue capaz de hacer añicos casi en soledad a la defensa e Santa Fe trasciende la categoría de bueno. Qué serenidad y satisfacción da el tenerlo con nosotros. A seguir disfrutándolo.
Por: John Alegrias. para www.hinchadaverdiblanca.com
Twitter: Culpable_


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