Una vez el joven pastor, cuando estaba cerca a la villa, alarmó a los habitantes tres o cuatro veces gritando, pero cuando los vecinos llegaban a ayudarle, los campesinos encontraron al pastorcito revolcándose en el pasto muerto de la risa.
Días después el pastorcito gritó: ¡El lobo, el lobo!. Nuevamente los pastores salieron de sus casas para perseguir al animal pero en vez del animal se encontraron con el pastorcito que otra vez se burlaba de sus sin embargo, semanas después un grande y feo lobo llegó a la villa y comenzó a atacar a las ovejas del pastorcito, quien, lleno de miedo, gritaba:
- Por favor, vengan y ayúdenme; el lobo está matando a las ovejas.
Pero ya nadie puso atención a sus gritos, y mucho menos pensar en acudir a auxiliarlo. Y el lobo, viendo que no había razón para temer mal alguno, hirió y destrozó a su antojo todo el rebaño.
La moraleja es que al mentiroso nunca se le cree, aún cuando diga la verdad “. Y, la traigo a colación porque eso sentí con el juego del América de Cali anoche frente a Jaguares de Córdoba, que a pesar de haber ganado 3 a 1, no logra conectarse ni con su fútbol, su historia y mucho menos con su gente, pues los dos años y medio en la categoría B, han hecho que en la cabeza de los americanos retumben constantemente los triunfos obtenidos a lo largo del año, pero contrastan con las ya conocidas decepciones que el equipo genera en las instancias, por eso cada victoria del América es tomada por los hinchas, como ése llamado del Pastorcito mentiroso, y ya no sabemos si salir corriendo, para ver si viene el lobo, o mejor abandonar al equipo en un acto de rebeldía total y esperar que el ascenso llegué y nos tome por sorpresa, porque cuando lo hemos esperado, no ha Hoy además de la fábula, les dejo mi acostumbrada frase futbolera.
“Sí todos sabemos lo que va a pasar es que no va a pasar nada”. Dante Peticiones, quejas, sugerencias, felicitaciones y reclamos en mi twitter @jorgepubliradio.

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