lunes, 20 de julio de 2015

EL GENERAL CARADURA. . .



EL GENERAL CARADURA. . .



"Sos de la B me gritan, sos de la B me cantan; como si no lo supiera"



Sobre la raya el debutante Canosa salvó al rojo de un nuevo desdén. Soy obsesionado por los centrales uruguayos, aún recuerdo con regocijo los cortes oportunos de Samanta y las barridas imponentes de Moas; así que estuve muy atento a lo que de él me decían los peregrinos presentes en la cancha. Al parecer cumplió.

Las fuerzas escaseaban, la cancha más fea que de costumbre cobraba piernas y las lagunas en nuestro cuerpo técnico más pronunciadas que lo habitual. El rojo quedó tendido en la cancha pesada. Ni siquiera las arengas sentidas de la gente podían levantar a ese gallo malherido, con una espuela en lo profundo de su pulmón. Propios y extraños coincidieron que Fortaleza terminó mejor y rayó peligrosamente la victoria.

Antes de los 10 minutos del segundo tiempo Velasco ordenó el ingreso de Neider y Yesus por Basto y Urueña. Es decir, envió el fútbol a la cancha, donde debe estar, ¡el fútbol no se deja en la banca! Tal vez mejoró un poco y por poco tiempo, hubo opciones, pero si has regalado 45 minutos por segunda vez consecutiva, es difícil que ese tiempo se recupere.
 


El mismo planteamiento tacaño de la semana anterior, con tres volantes de corte defensivo después de la línea de fondo. Hace ocho días funcionó porque se destrabó en dos minutos y Bogotá sucumbió, pero todos los lunes no son festivos profesor Velasco: Fortaleza marcó el primero insinuando querer la victoria. El rojo que no había sido certero en ataque, por fortuna logró el empate de forma rápida; Canosa desvió el centro para que con el buche Ayron marcara. –Vamos a pasar de largo– pensé de inmediato, pero luego un ataque de sensatez me invadió: en segunda división solo hemos remontado dos veces.

El equipo salió chiflado, como casi siempre este año. El equipo salió abatido como un ejército deshonrado en el campo de batalla. El equipo salió postrado como una banda de pati amarillos. Y al salir el general Velasco (grado que se auto otorgó) bajo un angelical coro de ¡FUERA, FUERA, FUERA, FUERA! una lluvia de improperios y objetos de poco valor caían evocando aquellos tiros de esquina que Aristizabal cobraba en el Pascual. El pueblo no quiere a este general poco estratégico al que lo emboscan fecha tras fecha grupos de pequeños exploradores. Lo queremos fuera general caradura, no quiero ascender con usted en el banco.

Este América no tiene punto medio. Este América lleva una carga muy pesada llamada América. Este equipo tendrá que mejorar mucho para lograr una comunión con el hincha que tímidamente ha regresado y el que valientemente aun no lo ha hecho.
A veces quisiera cerrar los ojos y abrirlos para estar en el minuto 93 del partido del ascenso. Cada día el sufrimiento es mayor mientras que los días apacibles no se encuentran en el calendario. Se viene un partido durísimo en una cancha maldita donde un dirigente formuló una tesis maldita: América no va a ascender.

Saludos y gracias por leer estas líneas.

MAURICIO BERMÚDEZ --- @MBER226

lunes, 25 de mayo de 2015

Sobreponerse para avanzar


En el Atanasio Girardot se había empatado por errores puntuales que dejaban un sabor agridulce regreso a casa. El equipo nunca se sintió menos que el rival e hizo que el movimiento de las redes afligiera a los dirigidos de Osorio a tal punto de vulnerarles la estampa de ganadores. Contentos o no, el grupo humano comandado por Fernando “Pecoso” Castro sabía que en Palmaseca les esperaba una devoción infinita. Había que dar un paso más.

Satisfecho por lo mostrado en el partido de ida, el DT azucarero dispuso de los mismos hombres para la vuelta. Confió. No hizo ninguna modificación aunque, seguro, en la semana pulió carencias. Osorio, por otro lado, incluía a Guerra y Ceballos, en detrimento de Otálvaro y Ruíz -lesionado-, respectivamente. Los demás, los mismos de la ida.

De entrada Deportivo Cali iba a sufrir una situación de riesgo a la que Duque no llegó a tiempo. Esta circunstancia prendió alarmas en defensa mientras el tren de aterrizaje futbolístico lo activó, en primera instancia, Preciado. Harold bajó casi todos los envíos directos e incrustó al equipo en campo contrario. A partir de ahí elaboraba Deportivo Cali. Momento justo que Roa percibió para injerir y ejercer en ataque. No había claridad para llegar, pero las peticiones que pregona “Pecoso” (entrega, responsabilidad y exigencia) brotaban con el sudor y hacían que Nacional se notara confuso aunque Berrío intentara despertar a los suyos.

Las ocasiones, por ambos bandos, no goteaban. Y es que nadie se atrevía a girar la llave. No por completo. Aunque Andrés Roa la pidiera, insistiera, sacara pecho y demás; crear peligro real hacia Vargas era complicado. Al igual que patear el penal que, infortunadamente, Preciado estrelló en el horizontal. Nacional creció después de la chance que falló desde los doce pasos Harold. El ascenso rival potenció la figura de Balanta (y de la defensa en general, aunque Fabra no estuviese), que disipó cualquier intento de caída a pique. Contestaba todo. Parecía un animal mitológico: de cualquier forma hacía sentir su presencia. El palo de Ceballos alteró el cardiograma y los vestuarios, junto a la charla, eran una dosis ambivalente: sedantes y adrenalina.

¿Podría Deportivo Cali reponerse del penal errado? ¿Se debía cambiar algo? Nacional terminó mejor el primer tiempo ¿estimularía eso a sus jugadores para alzar el nivel? Los interrogantes se sucedían -o al menos de mi mente se apoderaban-.

Berrío, que durante toda la serie fue un libro interminable para Fabra, no paraba de darle motivos a su equipo para ir a buscar y dar el golpe. Esto contagió a Nacional y en especial a Ceballos. El “paragua” no paró dar apoyos, conducir y mejorar las posesiones de los verdolagas.

La imprecisión sufrida no permitía concebir condiciones favorables para superar en ataque a la defensiva de Nacional. No obstante, la insistencia e interpretación de Andrés Felipe Roa, sincronizadas con la inteligencia-potencia de Preciado, dotarían al equipo azucarero de otro penal. Tiro que Murillo transformó en gol antes del ecuador del segundo tiempo. Libertad a los sentimientos y deseos.

El penal causó estragos en Nacional. Los de la capital de la montaña no reaccionaban. Mejor dicho, no lo hacían futbolísticamente. Creyeron en balones al área para no despedirse de las finales y ahí se vio una respuesta contraria del Deportivo Cali frente a un defecto: el juego aéreo. Mera, como piloto de maniobras, piloto subliminal, se impuso por los aires. Despejaba una y otra vez. Sobriedad, valentía y liderazgo cuando le tocó entrar en cabina y asumir.

Fernando “Pecoso” Castro no quiso modificar su equipo solo hasta el final. Tardó en la gestión. Quizás por premio a los que estaban. Quizás porque no podía pronunciar una palabra. Quizás porque sabía que si se daban cuatro pases en campo contrario se liquidaba. Quizás… quizás no quiso tomar una decisión. Eso sí, la entrada de Rentería era un mensaje directo: falta poco. Mensaje acompañado a los minutos por unos brazos que clamaron el final y escenificaron la clasificación con los puños en alto. Puños que quieren abrirse para levantar una copa.

Foto: www.elpais.com.co – galería de imágenes Deportivo Cali – Atlético Nacional

Por: John A. Alegrias Meneses.

Twitter: Culpable_

lunes, 11 de mayo de 2015

PUSILÁNIME USTED . . .

PUSILÁNIME USTED . . .

"Sos de la B me gritan, sos de la B me cantan; como si no lo supiera"

Perdón madre por robar de tu día cuatro horas para seguir a los adefesios que portan sobre su lomo indigno otra parte de mi vida.


Turbo, otro de las recónditas plazas a donde la hinchada ha tenido que llegar por cuenta de la vagabundería de sus dirigentes. Turbo, Valledupar, Montería, Girardot, ¿Qué sigue; el próximo año el municipal de Chigorodó o el coloso de Puente Nacional? Antes de cinco minutos el rojo se ponía arriba espolvoreando ilusión sobre esta alma incrédula que ni con el segundo de Ayron encontraba tranquilidad. Es que no puedes tener paz cuando tienes una defensa como la nuestra.

La señal iba y venía, los datos no resistían actualización secuenciales y la voz cortada del corresponsal apenas dejaba escuchar –Se lo comió Ayron – y luego un –Atajadota de Viera –. Quedan 45 minutos, pensé ansioso. ¡Vamos a asegurar esto!, me dije con temor. ¡Vamos Velasco a proteger este botín! me susurré con esperanza. Infortunadamente no fue así; después de un corte de señal me encontré con el descuento del rival y un silencio prolongado.

Noooooormal, el rojo se arrugó, no la metió y el rival acomodó dos sablazos más a esta alma herida demostrando que cuando nos cantan que somos de la B, no se equivocan. El desespero del narrador se confundía con la impotencia de buscar los goles golpeando un sofá o la necedad de encontrar seguridad en defensa lanzando improperios y plegarias inútiles al cielo. ¡Ay rojito de mi corazón, qué insignificante te han vuelto!

Viera no logró contener el penalti que puso el cuarto en el marcador a 10 minutos del final. Regado en el sofá, renegué, puteé, maldije el presente absurdo. Este sentimiento esta magullado como el último maracuyá del guacal y la ilusión cada vez más marchita, pálida, agonizante. Fayber descontó dejando para estadísticas el definitivo 3-4 que en verdad es un 3-5 porque el señor entrenador el jueves aseguró que América llegaba a Turbo perdiendo 1-0.

Quienes juegan, dirigen y gobiernan América SON DE LA B, entonces que viajen en buses chimenea, que ganen poco dinero, que no tengan hinchada, que coman mierda. Y usted profesor Velasco, si algún día este libro llega a sus manos y por casualidad lo abre en esta página, entienda que el pusilánime es usted, no busque esbirros para su fracaso. Usted como un muñeco de ventrílocuo aceptó un equipo lleno de jugadores de medio pelo, de poca monta para repetir un discurso barato; usted es un pusilánime en mayúsculas que hoy se comió cuatro y pretendía justificarse. Pusilánime usted.


Pusilánime usted que dice “El partido de hoy no se pierde en defensa”

Pusilánime usted que dice “En todo momento América mostró su poderío”

Pusilánime usted que dice “América es noveno eso es otra cosa”

Pusilánime usted que dice “Yo salgo con un equipo que meta al rival, si no las meten no es problema mio”

Pusilánime usted que dice “Cuando vos perdonás a un equipo tan serio como este (…) por eso está de segundo”

Pusilánime usted que dice “Ayron del Valle se come una, se come otra”

Pusilánime usted que dice “Aquí ha venido y ha perdido todo el mundo”

Pusilánime usted que dice “Este equipo había recibo un gol en todo el torneo y me metemos 3”



Pusilánime usted.

Saludos y gracias por leer estas líneas.

MAURICIO BERMÚDEZ --- @MBER226

martes, 14 de abril de 2015

CON 11, CON 10 Y CON NUEVE. . .


"Sos de la B me gritan, sos de la B me cantan; como si no lo supiera"


El penúltimo versus el séptimo de la B enredado en las madejas indescifrables de la segunda división en la cancha donde otrora imponía respeto y mucha veces miedo a su rivales. Poco público, normal, poca energía, apenas lógico; no es que la pasión por los colores haya muerto, está marchita agonizando en este lecho de indolencia que nos han tendido esperando vagamente la primavera que se rehúsan a dejar entrar.

Lucumí preso de un estupor maldito cayó dos veces en la tarjeta amarilla dejando el fútbol para otra ocasión, tal vez para Nueva Zelanda. El equipo con 10 reculó por su propia decisión, buscó refugio para protegerse del ataque de un grupo ingenuo de jóvenes que poco se acercaron al arco de Monsalve. El rojo hoy de blanco no existió en la cancha. Amargo primer tiempo. La defensa fue un muro gigantesco de humo, el mediocampo una mina de disparates y adelante una palidez terrorífica. El único que salvó su dignidad fue el joven Montaño que de lejos el mejor que el Tello de la selección sub 20.

La propuesta tan rácana como la actitud misma de los muertos pasó su cobro: Barranquilla apretó un poco y el rojo se empequeñeció, se opacó aún más, se postró vilmente, se sometió por su propia desidia porque aún con 10 más un arrebato de vergüenza deportiva, no digo fútbol porque no hay, el equipo hubiera sacado esto adelante.

Una cosa piensa el burro. . .

Ya con 9 en la cancha solo era esperar que la defensa hiciera lo suyo para que el local marcara y acabara de una vez por todas con esta agonía temporal. Por fortuna para el equipo y los vendedores de humo la burra de hoy era mansita permitiendo que el partido se fuera en ceros. 96 minutos y ni un solo remate al arco contrario. Nada más para decir, esa es nuestra realidad: séptimos en la miserable B jugando partidos “diferentes” con Depor y arañándole puntos "milagrosos" al Barranquilla; hágame el reverendo favor.

“Las expulsiones nos afectaron muchísimo” Dicen con aura de sahumerio defendiendo lo indefendible. Lo curioso es que once contra once el escenario no fue nada diferente. Por el contrario hubo negligencia y pereza de parte de estos irrespetuosos insolentes que solo una vez se acercaron al arco rival anotando así el infantable blooper; a menos de un metro, con el arco a su disposición, Farias la envió por encima. Otra página de este libro que queda escrita con la tinta del dolor americano sobre el papel ya transparente por las lágrimas que este América me arrebata.

Vi al rojo en esta cancha defenderse a ultranza frente a grande equipos. Asimismo lo vi perder un título. Lo vi salir goleado. También lo vi paseando a grandes formaciones rayadas, lo vi regando con fútbol sagrado cada estolón de césped del Metro. Pero nunca lo vi tan vacío e indolente. Hoy lo vi subyugado por un grupo de pescadores con guayos. ¡Qué dolor tan verraco! Otra noche más que dedico mi insomnio al América y otro partido que se suma a lista de los que prefiero olvidar.

Saludos y gracias por leer estas líneas.

MAURICIO BERMÚDEZ --- @MBER226

domingo, 12 de abril de 2015

A un suspiro de conquistar la montaña.


Deportivo Cali visitaba el Atanasio Girardot en su segundo momento álgido durante el curso. Los de Fernando Castro habían tropezado en casa contra Envigado y Cortuluá sin mostrar un buen juego y sin poder contar con varios jugadores importantes, unos por lesiones y otros por cuestiones personales pero, en resumida cuenta, sin funcionar a marcha completa.

Para enfrentar al Medellín el técnico verde y blanco incluyó una novedad en el once respecta a su último partido: Juan Carlos Guazá. Así, formó con un 4-3-1-2 poco usual en lo que va corrido de Liga Águila. Arriba, Mendieta estuvo detrás de Preciado y Borré. Hernández protegiendo la portería. Palacios por el lateral derecho y Fabra en el izquierdo. Se repartían el centro de la defensa Nasuti y Mera. En medio campo, por último, Guazá -derecha-, Pérez -centro- y Cabezas -izquierda-, dibujaban una línea de tres situada detrás del paraguayo.

El primer tiempo arrancó con una opción inmejorable que desperdició Preciado cuando el reloj aún no había marcado el minuto de juego. Fernando Castro impartió una consigna clara: había que esperar y ser inteligentes para atacar. La idea no era proponer un golpe a golpe, sino ser más cauteloso y conservador. Dicho esto, Deportivo Cali decidió esperar en campo propio y ceder la iniciativa a un Medellín que con el balón siempre crea riesgo, pero que veía como un cabezazo de Mera en un tiro de esquina sentenciaba el gol del equipo azucarero y los hacía remar contracorriente.

Precisamente, y después del gol, iba a ser Mera el estandarte y abanderado del juego defensivo notable que desarrollaría el Deportivo Cali en el primer tiempo (quizás de lo mejor que va en el torneo). Este trabajo defensivo, minimizó y palió la propuesta ofensiva del Medellín, tras proteger el carril central, evitar el juego entre líneas e impedir la injerencia de Marrugo. No obstante, el trabajo defensivo contrastaba, y con amplitud, de lo que se hacía al obtener el balón. Deportivo Cali robaba pero no podía combinar ni plantarse en campo rival, cosa que resultaba imposible por la mala entrega y las pocas soluciones al portador. Mendieta no aparecía ni asumía su rol con propiedad y el control del balón duraba poco y nada en posesión, aspecto que Medellín no aprovechó por el buen planteo defensivo y por la incapacidad de sorprender en el último cuarto.

En el segundo acto, la perspectiva iba a variar de forma positiva para Deportivo Cali que, sobre el amanecer, obtuvo el 0-2 con un remate espléndido en el que Borré clavaría el balón en el ángulo izquierdo de la portería sur defendida por Silva. Fue demoledor el tanto del canterano, o eso parecía. Medellín decidió ir por todo y con todo a buscar la igualdad dejando espacios que Deportivo Cali explotó pero sin lograr el mejor premio: la anotación de la tranquilidad.

El balón se entregaba con facilidad y la combinación era más frecuente, así como la altura posicional del equipo en el gramado, que cada vez más se situaba sobre el área de Hernández y otorgaba facilidades para que el rival ejecutara embestidas que el glorioso no resistiría. El agotamiento, la débil gestión desde el banquillo, sumados a un error repetitivo y un defecto conocido: error enfermizo, faltas -10 en el segundo tiempo, 7 en campo propio-. Defecto, la pésima defensa del balón aéreo, ayudarían a que el triunfo se desvaneciera sobre el final del cotejo con el gol y empate de Angulo. Igualdad que supo a derrota, por darse en el último suspiro.

En resumen, Deportivo Cali no definió cuando la oportunidad se le presentó, pudiendo liquidar un partido que terminó padeciendo. No se ha logrado ganar en Abril pero de mantener ese comportamiento defensivo -exhibido en su mayoría en la primera etapa- y afinar la artillería, el equipo retomará su cauce deportivo. El próximo partido, Santa Fé en Bogotá, será un lindo reto para mejorar el rendimiento y, de paso, aferrarse a la clasificación.

*Foto: Germán Salcedo (tomada del twitter: @Germanchos)

Por: John Alegrías.

Culpable_

lunes, 6 de abril de 2015

Resbalón solitario


Enfrentar en Palmaseca un partido sin hinchada ha hecho eco en el transitar del Deportivo Cali. Con esto no quiero decir que “seamos los hinchas los culpables de la derrota”, ni que los jugadores sean los únicos que deban ser condenados y mucho menos que Fernando Castro sea el responsable a señalar. No obstante, debo decir que la arenga, emotividad y empuje que vienen de la grada fortalece a un grupo que, cuando se dispuso a mirar hacia el interior de su casa, se sintió solo.

Deportivo Cali sintió la soledad/ausencia de su público y el desamparo de un juego que, casi nunca, halló respuesta alguna desde lo futbolístico. El equipo mostró en los minutos iniciales esa actitud que arropa al rival y lo domina pero esto no duró mucho y antes del primer cuarto ya no había rastro alguno de la advertencia que había hecho Preciado tras estrellarla en el vertical de la portería sur.

El rival logró aplacar la furia inicial y llevó al Deportivo Cali a la confusión, a la anarquía, al continuo desespero que provoca el jugar mal. Nunca se mostró un comportamiento colectivo en campo rival y por eso costaba superar las líneas del rival que, agrupado y ordenado, neutralizó los intentos individuales de un Cali sin engranaje, imaginación e ideas. Los caminos no se definieron y el gol de Arango los hizo mucho más borrosos. Nadie aparecía, nadie se hacía líder y los gritos de Hernández reflejaban el mal juego que se estaba haciendo y se hizo.


Las opciones de gol, esperadas para la etapa final, no aparecieron. Se intentó con más pundonor, coraje y fuerza igualar un partido que ni la creatividad ni el manejo pudieron revolucionar porque fueron aspectos invisibles. Los ataques no eran constantes pues el juego plano, previsible, horizontal no permitía ver línea de fondo ni sorprender al rival, al que se le hizo demasiado fácil. La prisa por concretar el gol de la calma llevaba al pelotazo, y el pelotazo llevaba a la nada pues siempre se perdían los duelos aéreos y el posterior rebote.

La desorientación se agravaría tras el golpe certero de Burbano que venció a Hernández, quien ya había salvado, en doble oportunidad, una situación de riesgo. La falta de alguien que lograra una abstracción del caos vivenciado, para interpretar y leer el juego, conllevó a que se viera un equipo que tropezaba consigo mismo, que jugaba sin tener claro a qué jugaba, que es algo similar a abordar un bus sin saber para dónde va. A este deficiente juego se sumaron las lesiones, como si faltara agregar más piedras a un barco hundido.

Se perdió pero no por ello hay que crear alarmas de incendios de grandes magnitudes, como es costumbre en nuestros alrededores. Lo que hay que sopesar y preguntarse es, ¿está el equipo preparado para afrontar juegos sin sus piezas reconocibles? ¿Cómo hacer que el funcionamiento sea el mismo sin importar las piezas? ¿Qué hacer y qué no para corregir? ¿Cómo gestionar la derrota? ¿Qué cualidades tienen mis jugadores y, en base a ello, qué es lo más conveniente? En fin, y más interrogantes que podrán salir; porque el equipo, esté quién esté, debe salir a flote en cualquier escenario.

Primera derrota de local y ante un rival serio, que viene demostrando un buen juego y las razones de su espectacular campaña. ¿Deportivo Cali? A levantar la cabeza pues es en los momentos difíciles que hay que aferrarse a lo que se viene trabajando para que la derrota no trunque las direcciones y encuentre fondo, soluciones, límite.

*Foto: www.elpaís.com.co – Galería de imágenes del Deportivo Cali – Envigado

Por: John Alegrias.

Twitter: Culpable_

AMÉRICA, MI RADIO Y YO. . .

abril 5 / 2015

AMÉRICA 3 -- DEPOR 0 


AMÉRICA, MI RADIO Y YO. . .

"Estamos jodidos pero la frente aún maltrecha y lacerada sigue en alto, se resiste a caer ante un presente desgraciado. . . América para siempre"

El equipo saltó a una cancha ajena copada en cada esquina por un vacío impuesto pero igual de elocuente y simbólico. Formó sin las sobras de la sopa en los laterales que por primera vez en mucho tiempo dieron un respiro a tanta ruindad. A la distancia mi radio y yo, inocentes como el que anhela fortuna sentando en una banca, esperando que al oído llegara por arte de magia una vorágine de fútbol, vigor y güeeevos que raspara un poco la costra de nuestro presente desgraciado, y perfumara ese sentido como la noche fantástica en la que escuché pletórico de felicidad a través del radio que Rincón por poco decapita a Rayo de un taponazo. ¡VAMOS AMÉRICA!

El partido inició al tiempo que esta alma vagabunda buscó refugio en memorias de tiempos mejores a esperar que las palabras mágicas llegaran a través de la radio. Poco se podía deducir del juego del equipo, cuatro centrales en defensa, el debutante Vargas junto a Neider y Lucumí y dos atacantes sugerían un equipo con unos para defender y otros para atacar; como en los potreros. La calma de una tarde poco usual era interrumpida por el relato ascendente del locutor “Qué linda jugada de Lucu, de Lucu, viene el primero, viene el primeeeero. . . ” que no llegó hasta que Vargas recibió una asistencia de Neider y abajó marcó el gol que el narrador en el epílogo de su relato describió como un golazo, como el gol de la pasión de un pueblo que sueña con el regreso a su sitio. Imposible no emocionarse, ¡GOOOL HP! Grité con el alma.



Gol de Jorge Vargas. Por favor no le digan Cabañas ni Cabañitas porque en el universo americano solo existe un mago del Pilar.

El partido siguió su camino poniendo a Ayron entre el fuera de lugar y el penalti; su dualidad. Fue presa del primero y de potente zapatazo arriba anotó el segundo. Tranquilidad y un poco de música del rojo el colofón de un primer tiempo en el que el equipo cumplió con el resultado. Me dije con certeza de estarme mintiendo que el rojo había jugado bien.



El estribillo sabroso que presentaba al relator no terminaba de sonar cuando un grito de ¡PENAAAALTI! se escuchaba de fondo. Ni un minuto del segundo tiempo y Ayron cruzando el remate marcaba el tercero, el sexto penalti, su segundo de hoy y el noveno de la campaña. Se acabó el partido. De ahí en adelante con mi radio como cómplice, traté de dibujar en mi mente los minutos restantes como un cuento fantástico lleno de toques que se convertían en versos en los pies de los rojos, sin embargo un fulminante ataque de objetividad me aterrizó en nuestro vicioso presente: la B, la indolencia, la incompetencia, el desamor, la avaricia, la tiranía, la maldita B.

A dos minutos del final Viera tendido resintiéndose de su lesión. Ojalá no sea grave. Perdí la señal del juego porque la batería de mi radio moderno se agotó. Añoro mi radio de antes donde seguía incluso las horas siguientes al juego, por eso al hablar de radios como del fútbol perdido de mi América es inevitable reconocer que todo tiempo pasado fue mejor. Ganamos e igual los brazos se levantan, empero no le ganamos a nadie, hay que decirlo.

Saludos y gracias por leer estas líneas.

MAURICIO BERMÚDEZ --- @MBER226