jueves, 31 de julio de 2014

Una victoria por demás extraña.. Por @Michaelpuertas


La victoria de anoche frente al Cúcuta deportivo por 2 a 1 en la grama del estadio Pascual Guerrero, se tornó tal vez, en una de las más extrañas que el hincha americano pueda recordar. La mezcla de sensaciones encontradas hizo de las suyas, el ambiente no era el de otros tiempos, la cantidad de asistentes al Olímpico del barrio San Fernando no hacía pensar en el debut del equipo, sino en un partido cualquiera, con dos equipos entregados a su realidad, ser de la B.

La hinchada mostró la tristeza, la rabia y la desazón que provocó el golpazo contra el piso que causó la derrota en la final del primer semestre contra Jaguares. La afición estalló, la paciencia llegó al límite, los 3 años plagados de decepciones y humillaciones pasaron su cuenta de cobro, y las tribunas del fortín americano fueron la muestra de ello. La cantidad de sillas azules que se vieron en la transmisión, dieron a entender que las 25 o 30 Mil personas que las ocupaban el semestre pasado, se sienten con el alma herida y el orgullo trastocado, que dicen con fuerza que quieren volver, pero que ya no aguantan más suplicio.

Pero los 5Mil que se acercaron, compraron su entrada y estuvieron en la cancha, tampoco fueron pensando en que nada había sucedido y que la esperanza florecía de nuevo, todo lo contrario, los trapos mostraban un sentimiento que ha sido herido y pisoteado, pero que igual sigue siendo eso, un sentimiento que acompaña nuestra vida y que por más orgullo y dolor que se tenga, jamás dejará de estar ahí.


Si, se ganó, sin practicar el mejor fútbol, es cierto, pero se ganó, pero lo importante no estuvo en el resultado, sino en el hecho que tanto los que estuvieron en el Pascual, como los que vimos el partido sea cual sea el medio en que hayamos seguido el partido, gritamos los goles como goles de América, como gritos que provienen de un sentimiento que ya tiene 87 años y 13 títulos encima, pero el dolor sigue ahí, y la tarea del plantel y el cuerpo técnico americano es que el hincha vuelva a creer e ilusionarse con fútbol y buenos resultados, y así, se verá de nuevo el hermoso marco que se dibuja cuando el estadio de la capital vallecaucano se tiñe de color rojo.

Hasta ahora van dos partidos de torneo y 4 de Copa, pero la postura que tiene la afición frente a todo lo que pasa y se dice en América está más que clara, así que si los jugadores están tristes porque la hinchada no acompaña, también deben entender que es una forma de protestar por todo lo que ha sucedido a costa de eso que ha hecho, hace y seguirá haciendo grande al América, SU HINCHADA, y por ende, el trabajo de futbolistas y cuerpo técnico es de recuperar esa relación que hoy está tan distante que parece no tener arreglo, aunque si tiene una manera de arreglarse por completo, y es algo que hace 3 años venimos clamando, salir del infierno de la Primera B

Cualquier sugerencia, queja, o lo que quieran manifestarme, pueden hacerla a través de mi cuenta de Twitter, @MichaelPuertas, un abrazo a todos, y nos leemos la próxima semana, que estén muy bien.

martes, 29 de julio de 2014

LO QUE QUIERE LA HINCHADA. . . por @MBER226

Julio 28 / 2014

AMÉRICA 2 -- CÚCUTA 1 

LO QUE QUIERE LA HINCHADA. . .

"...yo no sé que es lo que quiere la hinchada, no entiendo su actitud...." Jhon Jairo López

El fútbol regresó al Pascual. La ilusión se vistió de rojo con el firme deseo de no volver a andar los mismos pasos desafortunados de las últimas campañas. Pero faltaba algo. Las filas interminables, el afán de último minuto por encontrar una boleta y el rostro excitado propio del hincha que atraviesa ríos de gente para llegar a la cancha estaban ausentes. En casa, con la sensación repugnante de no estar al lado del equipo y el dolor que causa no verte; miles de adictos a esta pasión decidieron protestar y contestar al profesor López y a otros más, que esta hinchada está harta y no quiere más B, esta hinchada que nunca abandona esta cansada de este infierno. Esa es la respuesta.


Las tribunas con pocas almas y bordadas por trapos y banderas protesta aportaron al inicio del partido un ambiente siniestro, tristón y algo frío. En la cancha el equipo de Suárez se acomodaba a lo ancho para fastidiar la intención roja, se aproximaron. El primer desborde de Balanta fue efectivo, de su salida un rebote en la entrada del área fue tomado de zurda por Tello que puso el balón al fondo y provocó un grito extraño de gol. Dos mil lo cantaron pero debieron haberlo gritado 30 mil. Gol al fin al cabo y gol que inauguraba la esperanza en San Fernando. El juego cayó en un toque soso en media cancha que impidió la reacción del rival, no hubo fútbol vistoso, lo vistoso estaba en los trapos; “El equipo de las excusas”. El rojo continuaba con la idea de dar el balón a Pérez y Urueña y así construir juego. De repente como una ráfaga de alivió, el equipo recuperó la pelota en salida del rival y con tres pases hermosos dejó a nuestro Fred de cara al gol. . . ¿Lo botó? Nooo. Recibió, inclinó su cuerpo hacia la derecha, descontó al arquero y definió. GOLAZO, GOLAZO. Nuestro Fred la metió. Un gol que refrescó el final del primer tiempo.


Siguió un largo silencio apenas interrumpido por los susurros de la gente y el sonido del agua regando el césped.

El segundo tiempo no cambió mucho. El partido seguía atascado en la poca fluidez del juego y los constantes errores de entrega. Se observaba cansancio en algunos de nuestros jugadores de zona media, la hora de tocar el equipo y proteger la ventaja se aproximaba. Cúcuta mejoró su gestión, Viera seguía tocado, Sierra y Castillo no daban abasto, así que los cambios debían ser exactos. Se debía reforzar la marca y la zona derecha donde la fatiga tomaba sus primeras víctimas. Los cambios fueron otros y al minuto 27 el partido se puso 2-1 con una sutil tendencia al empate. ¿Por qué otra vez a apretar? ¿Por qué? ¿Dónde está el control de juego? ¿En Montería de pronto? Los minutos finales pasaron y con ellos el pedazo de partido restante. El triunfo estaba próximo. Brazos arriba del juez central, fin del juego, una victoria extraña. Ganamos, si, ganamos y aunque algunos lo traten de negar, todos en casa o en la cancha empuñamos las manos y agitamos fuerte nuestros brazos celebrando la victoria; porque este amor es más fuerte. Gracias mecha por la victoria de hoy, gracias por la sonrisa tímida que nos dibujaste esta noche.

Esta hinchada quiere llenar la cancha, quiere abarrotar las carreteras de este país y del continente. Esta hinchada pide un equipo lleno de fútbol y de güeeevos que no se arrugue en finales. Esta hinchada quiere cantar y alentar como lo ha hecho siempre. Esta hinchada quiere reventar la popular con bengalas; esta hinchada exige respeto. Eso es lo que quiere.

Saludos,

MAURICIO BERMÚDEZ --- @MBER226


Dos caras para empatar... por @Culpable_


Deportivo Cali desembarcaba en Medellín para afrontar lo que sería su segundo juego de la Liga Postobón-II ante el vigente campeón del torneo colombiano; Atlético Nacional.

Héctor Cárdenas apostaba de inicio por el equipo que enfrentó el jueves pasado, en un amistoso, a Deportivo La Coruña motivado por el juego que mostraron sus dirigidos ante el equipo español y, en últimas, por la victoria conseguida. En el once que plantaba el DT verde y blanco sobre la grama del Atanasio contenía dos cambios respecto a aquel partido: Cabezas en lugar del apercibido Pérez y Hurtado bajo los tres palos por Silva. Así, Deportivo Cali salía con Herrera-Rivas en punta. Caneo como enganche respaldado por una línea de tres volantes conformada por Bolívar, Viáfara y el ya mencionado Cabezas. En defensa, Helibelton-Fabra como laterales y la paraje central Nasuti-Mera.

De inicio, Deportivo Cali dibujó el plan al que iba a apostar: ceder la iniciativa del juego, esperar, robar e intentar salir a hacer daño a Nacional con contragolpes. El equipo de Osorio era quien imponía condiciones sobre el gramado y hacía daño, una y otra vez, por bandas, dentro, a espaldas, pero no podía culminar las jugadas en el arco sur del estadio de la capital de la montaña. Mientras tanto, Cali no hilvanaba 5-6 pases consecutivos que permitieran armar juego, ocasionar opciones, sumar profundidad y desequilibrio, emparejar el partido en desarrollo futbolístico, etc. El sufrimiento aumentaba con los minutos por ver al rival desplegarse y, también, por la incapacidad para divisar arco rival. El equipo no se acoplaba sobre el gramado y el gol en contra se presentía.

Pasado el primer cuarto de tiempo jugado Copete, luego de que Ruiz estrellara el balón en el vertical, puso el 1-0 favor de Atlético Nacional llegando desde atrás y en soledad para empujar un disparo de Guisao que cazo el rebote tras el tiro en el palo. Deportivo Cali no se encontraba. Caneo errático, Rivas sin pesar sobre banda izquierda, fragilidad defensiva, flacidez en medio-campo, espacios, facilidades para el rival, etc. Todo era desconcierto. Impotencia pura por no poder ni mirarle las pestañas a Armani.

El gol no se observaba en el horizonte pero tras la primera llegada al arco rival, jugándose la media hora del cotejo, Herrera iba a llegar al gol “bañando” al arquero argentino con un globo tras recibir un pase del intermitente (demasiado) Caneo. La paridad en el compromiso no borraba el deslucido funcionamiento del equipo y su rendimiento. El gol, aunque aliviaba, no quitaba la imagen de color sepia que el equipo representaba con su juego. Sin más, se estaba viendo al mismo Deportivo Cali de siempre.

Con la intensión de otorgarle más firmeza al medio-campo Cárdenas mandó a Bolívar a ejercer de volante-central pero ni eso lograba ocultar las carencias en fase defensiva, tanto así, que los cuatro del fondo sufrían con frecuencia la facilidad con que Nacional superaba el medio-campo del glorioso. A poco para terminarse la primera etapa llego el 2-1 de los locales en una jugada infortunada y desgraciada que comprometería a Hurtado tras un remate de Guisao. Al joven arquero canterano el balón se le esfumó al poner resistencia con sus manos y terminó al fondo de los tres palos. Ni la suerte se quiere bañar en este río, pensaría algunos.

El descanso debía considerarse como un espacio-tiempo para corregir. Había que poner los pies sobre la tierra y empezar a tomar protagonismo en el partido. El aterrizaje debía ser instantáneo, de urgencia.El freno de mano ante la caída abrupta que se vivía debía llegar. El partido no se podía ir sin permitir que el Cali desdibujara esa imagen fatal y caligrafiara una mejor. Y eso Rivas lo confirmó recién iniciada la segunda etapa con el gol que esbozo el empate en el tablero. 2-2, y aunque poco tiempo había transcurrido, los aires que circulaban provocados por el juego eran más frescos, agradables, seductores.

Tras el gol, Cárdenas decidió enviar a Mosquera al campo por el inactivo e impreciso Caneo. Además de que había enviado a Viáfara a jugar como volante central (segundo movimiento que realizaba para obtener mejoría) en lugar de Bolívar. Todo esto para dotar al equipo de mayor salud en cuanto a despliegue. Cali, minuto a minuto, adquirió solidez en medio-campo, robando sobre media cancha e impidiendo que Nacional transformara la posesión de la pelota en situaciones de riesgo.

El equipo antioqueño ya no encontraba espacios. Dominaba la pelota pero no el juego. Cali taponó mejor las bandas (aquí Rivas ayudó mucho más) y encontró en Mosquera el lanzador ideal para los desmarques al espacio de Rivas y las proyecciones de Helibelton y Fabra. Asimismo su presencia-influencia permitió mejor elaboración, lo que a trajo consigo calma, paciencia, confianza,oxígeno. Ya se estaba en cuerpo y alma. Deportivo Cali mostraba otra cara. Debido a una lesión Rivas tuvo que dejar el campo y quien le sustituyó fue Candelo.

Con ánimos de invocar el pragmatismo el DT azucarero decidió sustituir a Cabezas por Giraldo. Este movimiento hizo que Helibelton mutara a volante por derecha para aprovechar su velocidad y potencia para llegar a línea de fondo. El contra-golpe era el arma para hacer daño a Nacional. Por otra parte, Osorio movía el banquillo en busca de sorpresa, electricidad, chispa para vulnerar la estable, compacta y segura defensa del verde vallecaucanao. Su gestión de campo no produjo el tan anhelado gol debido al gran trabajo en fase defensiva de los dirigidos por Cárdenas y la actuación determinante de Hurtado que en dos acciones detuvo envíos que llevaban sello de gol. Resarciendo su error y haciendo un llamado a la confianza.

En la fase final del partido Deportivo Cali tuvo situaciones para poder llegar al gol de la victoria pero las malas resoluciones en los metros finales impidieron gritar la anotación del triunfo. La finalización del encuentro dejo un aire de tranquilidad gracias a la segunda parte que mostró el equipo y en la que se fue mejor, por ejecución de una idea y plan, al rival.

Se deberá seguir trabajando, convenciendo a los jugadores sobre qué es lo mejor para el equipo en base a una idea que conlleve a una mejoría íntegra, depurando las incertidumbres parar lograr el engranaje tan deseado por todos. El próximo partido será el miércoles ante Depor FC por la Copa Postobón y ahí, como casi siempre, estaremos para dar una voz de apoyo, aliento y amor de igual forma que unas palabras de análisis, serenidad y critica que, espero, no sea tan necesaria.

Twitter @culpable_ , seguíme y hablamos. Para http://www.hinchadaverdiblanca.com/

jueves, 24 de julio de 2014

El dia que hasta los trapos faltaron desde que estamos en la B ....


Julio 24 / 2014

America 4 Depor 0 

Anoche pocos fuimos testigos de la victoria de américa en el pascual y aunque parezca un chiste desde donde me senté a ver el partido podía contar cuantos había en cada tribuna excepto sur que aunque eran bastantes no era ni la mitad de la mitad que va siempre.


Sé que muchos dirán que es un partido de copa y que es Depor pero igual es primera vez que me toco ir a un pascual tan solitario.

En lo futbolístico rescatar muchas cosas de América, la disposición con la que salió al campo pues tan solo a los 6 minutos vulnero la portería contraria y se hizo dueño del partido, de las llegadas que como siempre fueron bastantes pero en muchas ocasionas equivocas por el exceso de transporte de algunos de los nuevos refuerzos escarlatas.

Decir que Urueña, Prisco y Tardelis Peña tuvieron una buena noche ante un Depor que siempre complico pero que anoche américa lo hizo ver menor debido a lo rápido que se montó en el partido.

Una noche llena más de reproche que de celebración, una hinchada que sigue castigando a la institución por los repetidos fracasos y que tiene su razón al querer hacerse sentir después de tanto que ha sufrido desde que a finales del 2011 cayó en la B.

Al final 4-0 que tan solo será una estadística mas dentro del infierno de la B que sufre américa, que en otro momento y época devolvería la ilusión al hincha que fecha tras fecha iba, pero no, será tan solo un marcador mas que recordar decorado por la molestia del entrenador que debe entender que pelear con la hinchada solo entorpecerá su trabajo.



Por ultimo en estas líneas saludar al “Loco” que siempre me acompañaba al pascual que se fue a cumplir su sueño lejos de estas tierras, de su equipo del alma y que ojala cuando regrese por aca America ya no sea mas un equipo de la B.

Un Abrazo y un Beso para mi Hermano Juan Camilo

@JulianMarin85

domingo, 20 de julio de 2014

UNO MÁS, DEL MONTÓN. . .


Julio 19 / 2014

POPAYAN 2 -- AMÉRICA 1 

UNO MÁS, DEL MONTÓN. . .

"...hay equipos que no necesitan a un técnico, necesitan de Merlin o Harry Potter..." Jose Mourinho

Hubo un largo paréntesis de reflexión entre el gol de Brazales en la execrable final con Jaguares y el inicio del partido de hoy. Desde el diván de un sicólogo, a donde este equipo nos ha enviado, pensamos con detenimiento hacían dónde va esto. No hay rumbo, no hay refuerzos, no hay verdades, no les duele esta camiseta que puede ser manchada de pasto, de barro o de sangre, pero que últimamente tiene un manchón enorme de vergüenza. ¿Hacia donde vamos señores directivos?

Ante un vació premeditado e imponente en una cancha que ya se acostumbró al América, el equipo presentó sus nuevas caras y el regreso de su goleador. (PLOP). Jhon Pérez de pelota quieta la puso contra el palo y de sus pies se gestaba el control del juego que se vino abajo cuando de un saque lateral, como frente al Cali, llegó el gol del local. Tan raro. La reacción ante el gol fue ligera, propia de un equipo de la B que se viste con un ropaje que no merecen lucir. Sobre el final Pérez de tiro libre al palo del arquero empata el partido. Un gol que causó emoción, no miento. Un gol que se gritó con el alma, no miento, porque sobre todas las cosas está el amor por este equipo, por el que deliramos, así no les importe y lo tengan hecho una birria.

 


Antes del segundo gol de Popayán Peralta la tuvo dos veces y fiel a su estilo, las falló. Perdón Pipa, perdón Gareca, perdón Polilla, perdón Mudo, perdón muchachos pero eso es lo que hay o tal vez lo que nos dan, no hay más. La recocha en la que convirtieron a nuestro equipo es evidente. Otro gol infame. Un equipo lleno de nada como Popayan le hizo el bobito con el balón y por poco le marca el tercero a otro lleno de muy poco. Perdimos y en la tribuna no había quien los reprochara. A la distancia todos sentíamos el desconsuelo de la primera derrota. No es el final, es apenas el inicio, pero sospecho con mucho pesar que caminaremos a trompicones por una cornisa antigua y maltrecha de aquí a finales de octubre. Maldito sea el momento en que caímos en este cementerio y malditos quienes non empujaron a el.

Quiero ganar, quiero sonreír y celebrar títulos contigo y tu gente Mecha. Un desgarrador ¡VAMOS AMÉRICA, VAMOS! sale de mi interior en este momento, de muy cerca del tuétano donde habita esta pasión.
Al final del partido Faiber Mercado señaló con un tono socarrón “…ya los vemos como un equipo mas…” y eso es precisamente lo que somos por estos días; un equipo del montón.

Saludos,
MAURICIO BERMÚDEZ --- @MBER226

Arranque funesto e impensado.


Deportivo Cali recibía a Boyacá Chicó en Palmaseca por la primera fecha de la Liga Postobón 2014-II. Una vez más el equipo ajedrezado sería el conjunto con el que la institución verde y blanca daba inicio a un torneo.

Cárdenas utilizaba un once que incluía varias novedades respecto a su último partido en esta segunda etapa del año. Giraldo, Mera y Fabra entraban en defensa. Pérez volvía al doble cinco. Candelo y Rivas junto a Lizarazo ocupaban la zona de la media-punta. Y Herrera jugaba como punta de lanza.

En los primeros minutos el conjunto visitante intentó realizar una presión alta, robar en campo contrario y tratar de confeccionar ataques directos sobre la portería sur de Palmaseca. Deportivo Cali logró encontrar espacios, además de zafarse de la primera presión de Chico, y en el ecuador de la primera etapa ya cosechaba casi 4-5 opciones de gol que habían terminado en nada debido a que la definición no había sido la mejor. Las triangulaciones sobre ¾, sobre todo por banda derecha, eran un suplicio para la defensa boyacense. Candelo explotaba una y otra vez el espacio permitido combinando con Lizarazo-Rivas de forma permanente al igual que con Giraldo. Ese andarivel era el preferido por el equipo a la hora de sumar en ataque.

La inclemencia del sol obligó al referí a detenerel partido sobre el meridiano de la etapa inicial para que los jugadores se hidrataran. Este descanso le acento mejor al equipo dirigido por el polémico Pimentel. Corrigió en defensa, adquirió solidez y equiparó el juego. Hizo que al Deportivo Cali le costará encontrar vías de ataque, abrir espacios, lograr profundidad. Rivas y Lizarazo, que entre sus pies tuvieron la posibilidad de abrir el marcador, intentaron pero sin lograr mayores frutos.

Chicó pasó de presionar arriba en el amanecer del partido a replegar, aguantar en campo propio, robar y activar el ataque con contragolpes que tenían en Juan Pérez su máximo ejecutor. Aquí Nasuti tambaleó varias veces. Lento, inseguro con balón, falto de ritmo, franqueable en el 1×1, etc. La grada lo observó y se lo hizo notar.

Tras el descanso, los dirigidos por Héctor salieron a buscar el gol a través de un juego que había perdido claridad, dominio y control. No aparecía la frescura para someter a Boyacá Chicó y menos una gestión óptima para propiciarla. Caneo ingresó por Rivas para intentar mejorar la circulación, montar juego, suministrar ideas. Nada salió. Carlos, que era uno de los que más insistía y mejor jugaba, tuvo que mirar si el partido tomaba otra tonalidad desde el banquillo. Quizás si estaba dentro la iniciaba. Es decir, no entendí el cambio. No hay argumento que expone.

Cada vez que Deportivo Cali enfrenta escenarios en los que tiene que superar cerrojos, repliegues bajos, actitudes defensivas sólidas, presión intensas, etc; le cuesta. Y más si no tiene jugadores que participen con frecuencia y acierto. Sostener a Herrera, por ejemplo, cuando ha jugado un partido tan malo, es sacar fuerzas estando abatido. Las situaciones de riesgo no se creaban con facilidad y, así, todo termina en centros al área improductivos. Chicó llevó el encuentro a donde quería: no se le desbordó estructuralmente, ató al Deportivo Cali y se encomendó a faltas y contragolpes. Su esperanza iba a florecer.

A falta de un cuarto de hora para terminarse el encuentro Miguel Murillo, quien había ingresado por Giraldo, enviando a Candelo al lateral, sacudió el encuentro tras impactar el balón en un rebote, de primeras, y hacerlo estrellar en el palo luego de que Chaux rozará el esférico. El golero del Chicó, a lo largo del encuentro, ahogó varios gritos de gol impidiendo la celebración azucarera.

Cuando el empate parecía firmarse llegaría ese ruido final que entorpecería la tranquilidad. Ese ruido cortante, frío, vertical, que significa el gol del rival. Aquí, como dice Marcelo Bielsa, el fútbol demuestra ser el arma más injusta del planeta pues de méritos tiene nulo conocimiento. La jugada del gol, en la que Pérez sale expulsado además de ofuscado, iracundo con sus compañeros, tiene su origen en un tiro de librea favor ejecutado de forma apática en el cual el rebote no es obtenido por confusión (Candelo-Fabra no se decidieron en quién tomaba la pelota) y se concede la transición al rival. Ríos, tras libre directo y en doble oportunidad, clavó el balón en la portería norte del Coloso y nos dejó impávidos, estupefactos y desconcertados. En el fútbol no siempre gana quien mejor juega. Leonel Pérez y los suyos lo sabían, además de que festejaban.

Los silbidos al terminar el encuentro no se hicieron esperar. Las derrotas, como siempre, son de los técnicos. Pero contra Chicó la falta de contundencia, efectividad, esa costura final no mostrada por los jugadores fue la que impidió que el canto fuese otro. Deportivo Cali aqueja una falencia conocida y que ya hace un tiempo viene merodeando el entorno futbolístico, deportivo, del equipo: la falta de pegada. Si antes no creábamos opciones y las pocas las desperdiciábamos; hoy se producen y generan oportunidades que no quedan en manos de finalizadores o que, simplemente, en su definición no cuentan con ese ápice de fortuna necesaria.

Boyaca Chicó logro tres puntos sorprendentes además de consolidarse, en el pasado reciente, como uno de los “dolores de cabeza del Deportivo Cali” que no logra vencer al conjunto ajedrezado hace ya más de 4 años. El siguiente reto será Atlético Nacional. Esperemos que la eficacia llegue envalentonada con goles, porque la urgencia, como dejan ver muchos y con algo de razón, viene por el lado de los resultados. Esos que se resisten, en el caso de hoy, por una falla conocida. También hay que hacer un llamado a la determinación para que el ¡Al fin ganamos! Sea una expresión menos pronunciada.

Twitter: Culpable_ de Jhon Alegrias para http://www.hinchadaverdiblanca.com/

*Foto: El País. Jorge Orozco. Wirman Ríos.

viernes, 4 de julio de 2014

Una derrota no significa el fin del camino..


La Selección Colombia arribaba a fortaleza para disputar el partido al que todos llamaban “el de la gloria”. Enfrente se encontraba la Brasil de Scolari, esa que renuncia a jugar bien o quizás de forma vistosa para aspirar a ganar el Mundial disputado en su comarca de cualquier forma. Porque eso, el cómo, es lo que menos interesa cuando lo que se quiere es ganar y seguir aplacando las aguas turbias que ha provocado la realización del torneo entre algunos de sus habitantes.

José decidía instaurar en el once inicialista dos cambios. El primero, y cantado, era el ingreso de Ibarbo en lugar de Jackson. Víctor volvía a la titular para, entre otras cosas, cumplir la función de taponar las proyecciones de Maicon. El segundo fue inesperado. O al menos para mí. Guarin ingresaba por Abel Aguilar. Pékerman presentía un partido de mucha más ida-vuelta, desgaste, correr y Fredy cumplía con el perfil adecuado. En la otra orilla, Felipao introducía dos cambios con respecto al once que enfrentó a Chile en octavos. Uno por obligación y otro por decisión técnica. Maicon ganaba la titularidad en el lateral derecho en detrimento de Alves y Paulinho lo hacía en lugar del apercibido Luiz Gustavo.

La primera escena del partido no iniciaba de la mejor forma para los cafeteros. Un gol tempranero de Thiago Silva cuando el reloj apenas anunciaba el minuto 7 caligrafiaba un escenario que la tricolor no había vivenciado en el transcurso del Mundial: jugar con el marcador en desventaja. Esto hizo que Brasil creciera en el despliegue de su juego, ese que ha sido distinto al que todas las seleccionas cariocas han exhibido durante estas citas mundialistas, mientras sumergía a Colombia en una burbuja de desespero, angustia, afán y demás por conseguir de forma inmediata la anotación de la igualdad.

La premura por llegar a ese anhelado gol llevó a que la pausa, respiro, tranquilidad para construir juego no apareciera con claridad, de forma concreta. Y eso el juego los dirigidos por Néstor sobre el Castelao lo evidenció de forma clara. Imprecisa en ataque, nula asociación, incapacidad para anudar juego en campo rival, abundancia de espacios sobre mitad de campo, distracciones, comportamientos colectivos desacertados, etc. No se estaba jugando bien. Sin embargo, Ospina, una y otra vez, insistía con sus paradas a darnos vida ante un Brasil que creaba opciones más por fuerza y corazón que por fútbol.

La puesta en marcha del entretiempo significaba reflexión. Había que empezar a dejar de lado al árbitro, el juego-fricción de Brasil, la euforia de la tribuna, la ansiedad de los que lo veíamos por TV y sintonizar con las ideas que nos habían incrustado en esta copa del mundo. El sentido de juego que la semilla de café da a este equipo había que molerlo.

Y eso se aplicó, incluso, con la entrada misma de Ramos. De inicio en el segundo acto la tranquilidad ya se asomaba a la ventana. James empezó a conectar de forma más constante y efectiva con sus compañeros. Teo (que para mí fue de lo mejor en ataque dentro del desconcierto primario) entró más en juego. Armero, ante el tiempo y espacio que da la pausa, realizó más y mejores proyecciones por banda. Guarín se posicionó mejor, achicó y comprimió mejor los espacios. Eso era; la mejoría era evidente. Brasil seguía en su plan. Ser vertical ante la oferta de espacio, explotar las espaldas de los volantes externos de Colombia y, en última instancia, llegar al gol que diera por sentenciado todo.

No obstante, y aunque la sensación del gol estuviese más del lado del submarino amarillo, apareció David Luiz con un gol de libre directo espectacular. Digno de los platos más deliciosos del mundo. Era el segundo de la verde-amarella y aquí ya todo parecía sentenciado. Quién sabe? Habría preguntado James que luego del gol del central no se escondió, pidió el balón con una naturalidad impresionante, transfirió el calor de su cuerpo al equipo, no sintió miedo y prolongo, a falta de diez minutos para el final, el sueño de alcanzar la gloria transformando en gol un penal de Julio Cesar sobre Bacca.

El polvillo celestial de llegar a semifinales se fue desvaneciendo con la llegada de los minutos finales. Minutos en los que cada uno de los jugadores, armados únicamente de valor, coraje, temple, hicieron sufrir al anfitrión. Llevándolos hasta el punto de hacerlos gritar pidiendo tiempo al referí e interon, derrochando hasta la última gota de sudor, llegar allá donde el destino, hoy, nos cierra la puerta arrojándonos un pañuelo en el que vienen envueltos buenos deseos.

Se fue el sueño de todos. Se esfumó la idea de pasar de ronda pero no con ella el orgullo, la alegría, la emoción de saber que con este grupo de jugadores se alcanzó la mejor actuación de la historia del fútbol colombiano. Y qué mejor que estar en primer asiento disfrutando de cada esfuerzo, gol, atajada, lagrima de un puñado de hombres que jugando al fútbol demostraron grandes cualidades y virtudes de la vida. De esa que, al igual que al fútbol, enseña a masticar decepciones y alegrías, triunfos y fracasos pero, que por encima de todo, exhibe que durante el camino hay que asumir las caídas con la cabeza en alto, como lo ha hecho hoy este grupo de luchadores.

A seguir soñando, que los sueños no acaban con un vencimiento y nunca tendrán límites.

Por: John Alegrias ( @Culpable_ ) para http://wf11blog.wordpress.com/

*Foto: imageforum-difussion.afp.com

jueves, 3 de julio de 2014

Iniciamos como terminamos: perdiendo.


Este segundo semestre se inició con una derrota por un gol a cero ante Universitario de Popayán por la primera fecha de la Copa Postobón, es preocupante, iniciamos como terminamos en el primer semestre: perdiendo. Se perdió el título de la B en esta ocasión fue con Jaguares, otro equipo sin historia y todo lo que digo de los rivales es con mucho respeto, si vemos toda la historia que tiene América de Cali en comparación a ellos.

Cuál será la disculpa? Es nuestro primer partido y el de ellos que número de partido es?, solo dos caras nuevas en la nómina, eso no varía mucho, el mismo cuerpo técnico, qué pasa señores, qué pasa? esa respuesta la quisiera escuchar o mejor, creo que toda la hinchada la quisiera escuchar.

Ya el verso de “los otros equipos se preparan para enfrentar al América” está mandado a recoger y América no se prepara para enfrentarlos a ellos? está quedando demostrado en este mundial que los partidos no se ganan de camiseta, ni de historia, o si no pregúntenle a España, Italia, Inglaterra, Portugal, en dónde están ahora? en su casa.

Estamos cansados de ver a nuestro equipo jugar en “polideportivos”, en proyectos de estadio, en estadios sin agua, sin las condiciones adecuadas para la práctica del fútbol y sobre todo sin hinchas, los equipos de la B felices de tenernos, les llenamos las tribunas, las arcas y lo más preocupante dejamos que se queden con los puntos.

Debemos traer jugadores que verdaderamente se entreguen todo el campeonato y sobre todo en las finales, en donde se ha visto que se asustan y no dan lo que tiene que dar, que tengan el escroto suficientemente grande para meter los huevos que se necesitan. Solo se salvan dos o tres, de resto que entre el diablo y escoja.

Ya no tenemos a los Gareca, los Falcioni o los Battaglia como bien lo recordó uno de los directivos en una entrevista cuando perdimos el título este primer semestre y es cierto, pero después de dos años de “proceso” ya se deberían dibujar las figuras con las que se pudiera lograr el ascenso y lo cierto es que todavía no se ven.

No quiero creer que los directivos estén contentos con lo que está pasando en lo deportivo, en lo económico parece estar todo bien o por lo menos mejorando, en lo administrativo nadie lo sabe, desde el descenso de categoría en el 2011, también parece que estuvieran dejando descender el nombre, sin hacerle justicia a un equipo con 87 años de gran historia.

Por: Fabián Enrique Manzo Q.

@femanzoq

Inicio y retorno fallido.


Deportivo Cali daba su primer paso en este segundo periodo del 2014 y en su primer acto tras abrirse el telón tenía como rival a Cortuluá por la segunda fecha de la Copa Postobón (la primera fecha está pendiente a disputar contra el Depor FC el 16 de Julio). Volvíamos al Estadio Deportivo Cali a un mes de completarse ya un año sin colmar las gradas del Monumental de Palmaseca para observar, entre otras cosas, las incorporaciones realizadas, los regresos de algunos jugadores y su adaptación al colectivo.

Antes de iniciarse el encuentro pensaba ¿qué poca gente ha venido? Quizás el “es un día de semana”, “por allá es difícil llegar” y más vericuetos dirán los que siempre tienen la respuesta sobre la mesa pero bueno, estoy abonado y eso, afortunadamente, trae vientos de frescura sobre mi accionar, sentir y pensar con respecto a la institución porque al equipo hay que hacerle sentir la voz de aliento, desagrado, inconformidad, siempre, pero siempre, estando cerca de ellos. Es decir, estando en la tribuna; cualquiera que sea.

Para el juego Héctor disponía en el campo de dos delanteros (Ramírez-Herrera) para intentar hacer eco en un esquema que ha tomado trascendencia gracias a su frecuente utilización y relevancia en la Copa del Mundo de Brasil 2014: La defensa de cinco y sus derivados. Cortulua, con el pasar de los primeros minutos, concretaba un mejor funcionamiento y nos pondría en aprietos sin precisar de mayor cosa.

Los del corazón del valle ante cada pérdida verdiblanca intentaron ataques verticales y explosivos sobre los espacios. Plantaron un bloque medio al cual Deportivo Cali no logró encontrar la ruta para superar con facilidad. Bolívar-Pérez constituía el doble pivote azucarero. Gustavo se encargaba de iniciar juego y distribuir pero, ante la presión en mitad de cancha ejercida por el visitante, los esfuerzos por dominar en campo rival terminaban siendo ineficaces, arrítmicos e imprecisos. Lizarazo-Candelo, que iniciaron como volantes externos, tras conectar con Bolívar, tampoco podían anudar juego con facilidad, dar continuidad, y eso lo padecía el equipo ante cada posesión de pelota en campo rival. Algo normal, por supuesto, pues no hay que perder de vista que recién inician las competiciones oficiales y la idea es ir forjando equipo y con ello relaciones sólidas dentro del campo.

Así, el primer tiempo llegaba a su finalización dejando una ocasión de gol para el Deportivo Cali. Una triangulación que inició Lizarazo con una jugada individual, y en la cual participó Herrera, por poco termina en gol luego de que el cabezazo de Robin, sobre las cinco con cincuenta, se estrellara contra el horizontal. No se habían gestado muchas ocasiones. Se era muy impreciso y los pocos y escasos circuitos que se creaban no lograban dar al equipo profundidad ni desborde. La chispa para romper esa rocosa estructura la concedían Lizarazo y Candelo gracias a maniobras individuales que, generalmente, no encontraban continuidad y concluían en acciones inconexas.

En la segunda etapa los aires exhibidos fueron quizá algo distintos. Eso sí, el final parecía ser el mismo. De hecho, lo fue. Generar juego, ganar profundidad, desbordar, activar juego entre líneas, eran cosas que le costaban al equipo. La intensidad, agresividad y disminución de espacios que Cortuluá promovía en fase defensiva se tornó, en muchas fases del juego, en un dolor de cabeza cuando el Deportivo Cali se dispuso a atacar.

Algo que no se puede dejar de escapar es la mala ejecución de roles dentro del terreno. En la etapa complementaria fue a Herrera al que siempre le tocaba decidir, ser determinante, dar ese último pase tan aclamado y suficiente. Pero claro, no es él el jugador adecuado para cumplir tal papel. Las acciones que se lograban confeccionar de forma óptima tras estables combinaciones en ataque terminaban en la nada porque Sergio ni es el jugador requerido para tal función ni dentro de sus capacidades está el ser un jugador asistidor, ese que da ese último pase.

Cárdenas iba a dar ingreso a Borré por Robin. El canterano se situó como delantero y el reparto de segunda punta lo seguía ejerciendo, de forma desacertada, Sergio Herrera. Rafel intentó sumar algo más de movilidad con sus rupturas y apoyos que casi nunca fueron aprovechados por el equipo. El problema de ser ágiles a la hora de asentarse en campo rival suponía un defecto que arrojaba como resultado la superioridad númerica y posicional del equipo rival en fase defensiva. Superarles, penetrarlos, cogerles la espalda a los jugadores del Cortuluá era asunto complejo.

Sobre el primer cuarto de hora trascurrido de esta etapa la visita iba a quedarse con un hombre menos tras la expulsión de Juan David Díaz. Un hombre menos significaría más espacios y agotamiento físico para los tulueños pero ni eso supo explotar Deportivo Cali. Hay que ser reiterativo en algo y eso es que las carencias en ataque son comprensibles en este primer partido pero, lo que a veces no se entiende y que es causante de ello, es el déficit del equipo para implementar un comportamiento colectivo tanto en ataque como en defensa.

Cortuluá, con 10 jugadores y a casi falta de 15 minutos para terminarse el partido, iba a llegar al único gol del partido conseguido por Balanta tras un cobro de tiro libre. Aquí, sale a la luz otro aspecto negativo durante el encuentro: la frecuente y sintomática facilidad para conceder faltas en campo propio. No se recuperaba la pelota con facilidad y se era muy propenso a recurrir a faltas, por momentos innecesarias, de cara a la portería de Hurtado. Tras una de ellas llego el gol. Y qué gol!

Tras el gol que nos colocaba en desventaja fue la desesperación e impaciencia que comenzó a calar en el juego de los nuestros. Cárdenas, a mi gusto, no hizo una buena gestión de campo. Decidió jugar con tres delanteros y el menos indicado hacía tareas de “creación”, activando apoyos que obligaban al Cali a reiniciar la jugada una y otra vez en condiciones adversas. Además de tomar como único recurso, en los minutos finales, el centro al área que terminó siendo inútil en muchas ocasiones.

El partido llegaría a su final con el sabor agridulce que deja la derrota. Los espectadores, que hicieron grandes esfuerzos para llegar –incluso antes de iniciarse el ST seguían entrando hinchas- se toparon con un equipo al que, como es obvio (apenas inicia en forma acontecimientos competitivos), todavía le toca mejorar muchísimo para tratar de competir a un mejor nivel.

Debutar en Copa Postobón y abrir el segundo capítulo de este año con una derrota no es la mejor forma de empezar a recorrer un camino al que todavía le hacen falta estaciones trascendentales como el cotejo internacional por el torneo Sudamericano. Y ahora qué? Cuestionarán algunos que pierden de vista que esto apenas inicia. Pues, respondo, hay que seguir apoyando en busca de gotas de mejoría en cantidades para con un equipo que lo necesita, un DT al que la voz desde la tribuna le dará respaldo y un hincha que debe convencerse que desde la unión se fortalecer y desde la tribuya es donde de verdad la arenga seduce.

Por Jhon Alegrias para Hinchadaverdiblanca.com

*Foto: facebook oficial del Deportivo Cali

miércoles, 2 de julio de 2014

Carta abierta a la selección nacional de Colombia...


Decidí sentarme a escribir estas líneas cuando el furor de la victoria haya menguado, cuando ya la mente se fue del Maracaná y se instala con el pasar de las horas en el Castelao, cuando los ánimos están apaciguados y más bien impacientes esperando ver a la selección colombiana en el partido de cuartos de final frente a Brasil, pero no me senté a escribir sobre tácticas o funcionamiento, sobre goles o figuras, sino del sentir de un hincha, de una mancha amarilla, en un país volcado por un sueño que esos 23 jugadores llamados por José Néstor Pékerman se han encargado de darle forma, y a quienes van dirigidos estos párrafos.

Estamos a 2 días de otra cita con la historia, a menos de 48 horas de volver a escribir una grandiosa página en el libro de la historia de nuestro fútbol, ese libro que ustedes mismo se han encargado de ir metiéndole más historias, más bailes, más alegrías. En 3 días estaremos frente a frente con el favorito de todos, el anfitrión, el 5 veces campeón del mundo…pónganle el rótulo que quieran, y sí, hay que tenerle respeto, el hecho de estar en casa y ser el más veces laureado mundialmente hace verle con humildad, pero no hay que temerle, hay que salir a demostrarles que la ilusión de 47 millones de almas está puesta en la camiseta que ustedes se colocarán antes de saltar a la cancha de Fortaleza.

Es el sueño del anciano que no creyó estar vivo para ver una actuación como esta de su selección en un Mundial, el de la ama de casa que sale a la tiendita del barrio con la camiseta puesta, el del trabajador que saca excusas o se muerde los codos en la oficina pensando en el partido, el del soldado que en las montañas de la patria y con un radiecito de pilas protege al país mientras alienta a sus elegidos, el de la señorita que no gustaba del fútbol, pero que se dejó llevar por esta pasión, y que hoy sufre más de la cuenta viendo a los 11 jugadores colombianos saltar a la cancha, el del niño que hasta ahora sabe lo que es este deporte pero que canta los goles y sale como loco a la calle a gritarlos, en fin, 47 millones de ilusiones se juntarán por el sueño de hacer lo que la historia, los brasileños, y alguno que otro pesimista piensa que es imposible, instalarse en las semifinales de la Copa del Mundo.

Los invito a saltar al gramado con ese sentimiento a flor de piel, con el corazón envuelta en la bandera, la concentración de un partido donde la estrategia y la calma seguramente triunfarán, y sin pensar en las figuras de Brasil, en alguna mala jugada en contra, o en los árbitros, sino en lo que ustedes pueden y han demostrado ante el mundo que pueden hacer, lo que los tiene en boca del periodismo mundial, lo que hace que el universo futbolístico se enamore de su juego, y lo que seguramente, enmarcará sus nombres en la historia de los grandes que dejaron la imagen, la estampa y la verraquera del pueblo colombiano con la grandeza que estos valores merecen, ah, y una última cosa muchachos, pase lo que pase, digan lo que digan los brasileros, piensen en esta frase sabia de José Omar Pastoriza: “Los estoy mirando, vayan, sean hombres, jueguen y ganen”, esta vez, no son solo los ojos del “El Pato” sino los de todo un país que lo estarán observando.

Cualquier sugerencia, queja, o lo que quieran manifestarme, pueden hacerla a través de mi cuenta de Twitter, @MichaelPuertas, un abrazo a todos, y nos leemos la próxima semana, que estén muy bien.