martes, 29 de julio de 2014

Dos caras para empatar... por @Culpable_


Deportivo Cali desembarcaba en Medellín para afrontar lo que sería su segundo juego de la Liga Postobón-II ante el vigente campeón del torneo colombiano; Atlético Nacional.

Héctor Cárdenas apostaba de inicio por el equipo que enfrentó el jueves pasado, en un amistoso, a Deportivo La Coruña motivado por el juego que mostraron sus dirigidos ante el equipo español y, en últimas, por la victoria conseguida. En el once que plantaba el DT verde y blanco sobre la grama del Atanasio contenía dos cambios respecto a aquel partido: Cabezas en lugar del apercibido Pérez y Hurtado bajo los tres palos por Silva. Así, Deportivo Cali salía con Herrera-Rivas en punta. Caneo como enganche respaldado por una línea de tres volantes conformada por Bolívar, Viáfara y el ya mencionado Cabezas. En defensa, Helibelton-Fabra como laterales y la paraje central Nasuti-Mera.

De inicio, Deportivo Cali dibujó el plan al que iba a apostar: ceder la iniciativa del juego, esperar, robar e intentar salir a hacer daño a Nacional con contragolpes. El equipo de Osorio era quien imponía condiciones sobre el gramado y hacía daño, una y otra vez, por bandas, dentro, a espaldas, pero no podía culminar las jugadas en el arco sur del estadio de la capital de la montaña. Mientras tanto, Cali no hilvanaba 5-6 pases consecutivos que permitieran armar juego, ocasionar opciones, sumar profundidad y desequilibrio, emparejar el partido en desarrollo futbolístico, etc. El sufrimiento aumentaba con los minutos por ver al rival desplegarse y, también, por la incapacidad para divisar arco rival. El equipo no se acoplaba sobre el gramado y el gol en contra se presentía.

Pasado el primer cuarto de tiempo jugado Copete, luego de que Ruiz estrellara el balón en el vertical, puso el 1-0 favor de Atlético Nacional llegando desde atrás y en soledad para empujar un disparo de Guisao que cazo el rebote tras el tiro en el palo. Deportivo Cali no se encontraba. Caneo errático, Rivas sin pesar sobre banda izquierda, fragilidad defensiva, flacidez en medio-campo, espacios, facilidades para el rival, etc. Todo era desconcierto. Impotencia pura por no poder ni mirarle las pestañas a Armani.

El gol no se observaba en el horizonte pero tras la primera llegada al arco rival, jugándose la media hora del cotejo, Herrera iba a llegar al gol “bañando” al arquero argentino con un globo tras recibir un pase del intermitente (demasiado) Caneo. La paridad en el compromiso no borraba el deslucido funcionamiento del equipo y su rendimiento. El gol, aunque aliviaba, no quitaba la imagen de color sepia que el equipo representaba con su juego. Sin más, se estaba viendo al mismo Deportivo Cali de siempre.

Con la intensión de otorgarle más firmeza al medio-campo Cárdenas mandó a Bolívar a ejercer de volante-central pero ni eso lograba ocultar las carencias en fase defensiva, tanto así, que los cuatro del fondo sufrían con frecuencia la facilidad con que Nacional superaba el medio-campo del glorioso. A poco para terminarse la primera etapa llego el 2-1 de los locales en una jugada infortunada y desgraciada que comprometería a Hurtado tras un remate de Guisao. Al joven arquero canterano el balón se le esfumó al poner resistencia con sus manos y terminó al fondo de los tres palos. Ni la suerte se quiere bañar en este río, pensaría algunos.

El descanso debía considerarse como un espacio-tiempo para corregir. Había que poner los pies sobre la tierra y empezar a tomar protagonismo en el partido. El aterrizaje debía ser instantáneo, de urgencia.El freno de mano ante la caída abrupta que se vivía debía llegar. El partido no se podía ir sin permitir que el Cali desdibujara esa imagen fatal y caligrafiara una mejor. Y eso Rivas lo confirmó recién iniciada la segunda etapa con el gol que esbozo el empate en el tablero. 2-2, y aunque poco tiempo había transcurrido, los aires que circulaban provocados por el juego eran más frescos, agradables, seductores.

Tras el gol, Cárdenas decidió enviar a Mosquera al campo por el inactivo e impreciso Caneo. Además de que había enviado a Viáfara a jugar como volante central (segundo movimiento que realizaba para obtener mejoría) en lugar de Bolívar. Todo esto para dotar al equipo de mayor salud en cuanto a despliegue. Cali, minuto a minuto, adquirió solidez en medio-campo, robando sobre media cancha e impidiendo que Nacional transformara la posesión de la pelota en situaciones de riesgo.

El equipo antioqueño ya no encontraba espacios. Dominaba la pelota pero no el juego. Cali taponó mejor las bandas (aquí Rivas ayudó mucho más) y encontró en Mosquera el lanzador ideal para los desmarques al espacio de Rivas y las proyecciones de Helibelton y Fabra. Asimismo su presencia-influencia permitió mejor elaboración, lo que a trajo consigo calma, paciencia, confianza,oxígeno. Ya se estaba en cuerpo y alma. Deportivo Cali mostraba otra cara. Debido a una lesión Rivas tuvo que dejar el campo y quien le sustituyó fue Candelo.

Con ánimos de invocar el pragmatismo el DT azucarero decidió sustituir a Cabezas por Giraldo. Este movimiento hizo que Helibelton mutara a volante por derecha para aprovechar su velocidad y potencia para llegar a línea de fondo. El contra-golpe era el arma para hacer daño a Nacional. Por otra parte, Osorio movía el banquillo en busca de sorpresa, electricidad, chispa para vulnerar la estable, compacta y segura defensa del verde vallecaucanao. Su gestión de campo no produjo el tan anhelado gol debido al gran trabajo en fase defensiva de los dirigidos por Cárdenas y la actuación determinante de Hurtado que en dos acciones detuvo envíos que llevaban sello de gol. Resarciendo su error y haciendo un llamado a la confianza.

En la fase final del partido Deportivo Cali tuvo situaciones para poder llegar al gol de la victoria pero las malas resoluciones en los metros finales impidieron gritar la anotación del triunfo. La finalización del encuentro dejo un aire de tranquilidad gracias a la segunda parte que mostró el equipo y en la que se fue mejor, por ejecución de una idea y plan, al rival.

Se deberá seguir trabajando, convenciendo a los jugadores sobre qué es lo mejor para el equipo en base a una idea que conlleve a una mejoría íntegra, depurando las incertidumbres parar lograr el engranaje tan deseado por todos. El próximo partido será el miércoles ante Depor FC por la Copa Postobón y ahí, como casi siempre, estaremos para dar una voz de apoyo, aliento y amor de igual forma que unas palabras de análisis, serenidad y critica que, espero, no sea tan necesaria.

Twitter @culpable_ , seguíme y hablamos. Para http://www.hinchadaverdiblanca.com/

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