Deportivo Cali daba su primer paso en este segundo periodo del 2014 y en su primer acto tras abrirse el telón tenía como rival a Cortuluá por la segunda fecha de la Copa Postobón (la primera fecha está pendiente a disputar contra el Depor FC el 16 de Julio). Volvíamos al Estadio Deportivo Cali a un mes de completarse ya un año sin colmar las gradas del Monumental de Palmaseca para observar, entre otras cosas, las incorporaciones realizadas, los regresos de algunos jugadores y su adaptación al colectivo.
Antes de iniciarse el encuentro pensaba ¿qué poca gente ha venido? Quizás el “es un día de semana”, “por allá es difícil llegar” y más vericuetos dirán los que siempre tienen la respuesta sobre la mesa pero bueno, estoy abonado y eso, afortunadamente, trae vientos de frescura sobre mi accionar, sentir y pensar con respecto a la institución porque al equipo hay que hacerle sentir la voz de aliento, desagrado, inconformidad, siempre, pero siempre, estando cerca de ellos. Es decir, estando en la tribuna; cualquiera que sea.
Para el juego Héctor disponía en el campo de dos delanteros (Ramírez-Herrera) para intentar hacer eco en un esquema que ha tomado trascendencia gracias a su frecuente utilización y relevancia en la Copa del Mundo de Brasil 2014: La defensa de cinco y sus derivados. Cortulua, con el pasar de los primeros minutos, concretaba un mejor funcionamiento y nos pondría en aprietos sin precisar de mayor cosa.
Los del corazón del valle ante cada pérdida verdiblanca intentaron ataques verticales y explosivos sobre los espacios. Plantaron un bloque medio al cual Deportivo Cali no logró encontrar la ruta para superar con facilidad. Bolívar-Pérez constituía el doble pivote azucarero. Gustavo se encargaba de iniciar juego y distribuir pero, ante la presión en mitad de cancha ejercida por el visitante, los esfuerzos por dominar en campo rival terminaban siendo ineficaces, arrítmicos e imprecisos. Lizarazo-Candelo, que iniciaron como volantes externos, tras conectar con Bolívar, tampoco podían anudar juego con facilidad, dar continuidad, y eso lo padecía el equipo ante cada posesión de pelota en campo rival. Algo normal, por supuesto, pues no hay que perder de vista que recién inician las competiciones oficiales y la idea es ir forjando equipo y con ello relaciones sólidas dentro del campo.
Así, el primer tiempo llegaba a su finalización dejando una ocasión de gol para el Deportivo Cali. Una triangulación que inició Lizarazo con una jugada individual, y en la cual participó Herrera, por poco termina en gol luego de que el cabezazo de Robin, sobre las cinco con cincuenta, se estrellara contra el horizontal. No se habían gestado muchas ocasiones. Se era muy impreciso y los pocos y escasos circuitos que se creaban no lograban dar al equipo profundidad ni desborde. La chispa para romper esa rocosa estructura la concedían Lizarazo y Candelo gracias a maniobras individuales que, generalmente, no encontraban continuidad y concluían en acciones inconexas.
En la segunda etapa los aires exhibidos fueron quizá algo distintos. Eso sí, el final parecía ser el mismo. De hecho, lo fue. Generar juego, ganar profundidad, desbordar, activar juego entre líneas, eran cosas que le costaban al equipo. La intensidad, agresividad y disminución de espacios que Cortuluá promovía en fase defensiva se tornó, en muchas fases del juego, en un dolor de cabeza cuando el Deportivo Cali se dispuso a atacar.
Algo que no se puede dejar de escapar es la mala ejecución de roles dentro del terreno. En la etapa complementaria fue a Herrera al que siempre le tocaba decidir, ser determinante, dar ese último pase tan aclamado y suficiente. Pero claro, no es él el jugador adecuado para cumplir tal papel. Las acciones que se lograban confeccionar de forma óptima tras estables combinaciones en ataque terminaban en la nada porque Sergio ni es el jugador requerido para tal función ni dentro de sus capacidades está el ser un jugador asistidor, ese que da ese último pase.
Cárdenas iba a dar ingreso a Borré por Robin. El canterano se situó como delantero y el reparto de segunda punta lo seguía ejerciendo, de forma desacertada, Sergio Herrera. Rafel intentó sumar algo más de movilidad con sus rupturas y apoyos que casi nunca fueron aprovechados por el equipo. El problema de ser ágiles a la hora de asentarse en campo rival suponía un defecto que arrojaba como resultado la superioridad númerica y posicional del equipo rival en fase defensiva. Superarles, penetrarlos, cogerles la espalda a los jugadores del Cortuluá era asunto complejo.
Sobre el primer cuarto de hora trascurrido de esta etapa la visita iba a quedarse con un hombre menos tras la expulsión de Juan David Díaz. Un hombre menos significaría más espacios y agotamiento físico para los tulueños pero ni eso supo explotar Deportivo Cali. Hay que ser reiterativo en algo y eso es que las carencias en ataque son comprensibles en este primer partido pero, lo que a veces no se entiende y que es causante de ello, es el déficit del equipo para implementar un comportamiento colectivo tanto en ataque como en defensa.
Cortuluá, con 10 jugadores y a casi falta de 15 minutos para terminarse el partido, iba a llegar al único gol del partido conseguido por Balanta tras un cobro de tiro libre. Aquí, sale a la luz otro aspecto negativo durante el encuentro: la frecuente y sintomática facilidad para conceder faltas en campo propio. No se recuperaba la pelota con facilidad y se era muy propenso a recurrir a faltas, por momentos innecesarias, de cara a la portería de Hurtado. Tras una de ellas llego el gol. Y qué gol!
Tras el gol que nos colocaba en desventaja fue la desesperación e impaciencia que comenzó a calar en el juego de los nuestros. Cárdenas, a mi gusto, no hizo una buena gestión de campo. Decidió jugar con tres delanteros y el menos indicado hacía tareas de “creación”, activando apoyos que obligaban al Cali a reiniciar la jugada una y otra vez en condiciones adversas. Además de tomar como único recurso, en los minutos finales, el centro al área que terminó siendo inútil en muchas ocasiones.
El partido llegaría a su final con el sabor agridulce que deja la derrota. Los espectadores, que hicieron grandes esfuerzos para llegar –incluso antes de iniciarse el ST seguían entrando hinchas- se toparon con un equipo al que, como es obvio (apenas inicia en forma acontecimientos competitivos), todavía le toca mejorar muchísimo para tratar de competir a un mejor nivel.
Debutar en Copa Postobón y abrir el segundo capítulo de este año con una derrota no es la mejor forma de empezar a recorrer un camino al que todavía le hacen falta estaciones trascendentales como el cotejo internacional por el torneo Sudamericano. Y ahora qué? Cuestionarán algunos que pierden de vista que esto apenas inicia. Pues, respondo, hay que seguir apoyando en busca de gotas de mejoría en cantidades para con un equipo que lo necesita, un DT al que la voz desde la tribuna le dará respaldo y un hincha que debe convencerse que desde la unión se fortalecer y desde la tribuya es donde de verdad la arenga seduce.
Por Jhon Alegrias para Hinchadaverdiblanca.com
*Foto: facebook oficial del Deportivo Cali

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