lunes, 25 de mayo de 2015

Sobreponerse para avanzar


En el Atanasio Girardot se había empatado por errores puntuales que dejaban un sabor agridulce regreso a casa. El equipo nunca se sintió menos que el rival e hizo que el movimiento de las redes afligiera a los dirigidos de Osorio a tal punto de vulnerarles la estampa de ganadores. Contentos o no, el grupo humano comandado por Fernando “Pecoso” Castro sabía que en Palmaseca les esperaba una devoción infinita. Había que dar un paso más.

Satisfecho por lo mostrado en el partido de ida, el DT azucarero dispuso de los mismos hombres para la vuelta. Confió. No hizo ninguna modificación aunque, seguro, en la semana pulió carencias. Osorio, por otro lado, incluía a Guerra y Ceballos, en detrimento de Otálvaro y Ruíz -lesionado-, respectivamente. Los demás, los mismos de la ida.

De entrada Deportivo Cali iba a sufrir una situación de riesgo a la que Duque no llegó a tiempo. Esta circunstancia prendió alarmas en defensa mientras el tren de aterrizaje futbolístico lo activó, en primera instancia, Preciado. Harold bajó casi todos los envíos directos e incrustó al equipo en campo contrario. A partir de ahí elaboraba Deportivo Cali. Momento justo que Roa percibió para injerir y ejercer en ataque. No había claridad para llegar, pero las peticiones que pregona “Pecoso” (entrega, responsabilidad y exigencia) brotaban con el sudor y hacían que Nacional se notara confuso aunque Berrío intentara despertar a los suyos.

Las ocasiones, por ambos bandos, no goteaban. Y es que nadie se atrevía a girar la llave. No por completo. Aunque Andrés Roa la pidiera, insistiera, sacara pecho y demás; crear peligro real hacia Vargas era complicado. Al igual que patear el penal que, infortunadamente, Preciado estrelló en el horizontal. Nacional creció después de la chance que falló desde los doce pasos Harold. El ascenso rival potenció la figura de Balanta (y de la defensa en general, aunque Fabra no estuviese), que disipó cualquier intento de caída a pique. Contestaba todo. Parecía un animal mitológico: de cualquier forma hacía sentir su presencia. El palo de Ceballos alteró el cardiograma y los vestuarios, junto a la charla, eran una dosis ambivalente: sedantes y adrenalina.

¿Podría Deportivo Cali reponerse del penal errado? ¿Se debía cambiar algo? Nacional terminó mejor el primer tiempo ¿estimularía eso a sus jugadores para alzar el nivel? Los interrogantes se sucedían -o al menos de mi mente se apoderaban-.

Berrío, que durante toda la serie fue un libro interminable para Fabra, no paraba de darle motivos a su equipo para ir a buscar y dar el golpe. Esto contagió a Nacional y en especial a Ceballos. El “paragua” no paró dar apoyos, conducir y mejorar las posesiones de los verdolagas.

La imprecisión sufrida no permitía concebir condiciones favorables para superar en ataque a la defensiva de Nacional. No obstante, la insistencia e interpretación de Andrés Felipe Roa, sincronizadas con la inteligencia-potencia de Preciado, dotarían al equipo azucarero de otro penal. Tiro que Murillo transformó en gol antes del ecuador del segundo tiempo. Libertad a los sentimientos y deseos.

El penal causó estragos en Nacional. Los de la capital de la montaña no reaccionaban. Mejor dicho, no lo hacían futbolísticamente. Creyeron en balones al área para no despedirse de las finales y ahí se vio una respuesta contraria del Deportivo Cali frente a un defecto: el juego aéreo. Mera, como piloto de maniobras, piloto subliminal, se impuso por los aires. Despejaba una y otra vez. Sobriedad, valentía y liderazgo cuando le tocó entrar en cabina y asumir.

Fernando “Pecoso” Castro no quiso modificar su equipo solo hasta el final. Tardó en la gestión. Quizás por premio a los que estaban. Quizás porque no podía pronunciar una palabra. Quizás porque sabía que si se daban cuatro pases en campo contrario se liquidaba. Quizás… quizás no quiso tomar una decisión. Eso sí, la entrada de Rentería era un mensaje directo: falta poco. Mensaje acompañado a los minutos por unos brazos que clamaron el final y escenificaron la clasificación con los puños en alto. Puños que quieren abrirse para levantar una copa.

Foto: www.elpais.com.co – galería de imágenes Deportivo Cali – Atlético Nacional

Por: John A. Alegrias Meneses.

Twitter: Culpable_

lunes, 11 de mayo de 2015

PUSILÁNIME USTED . . .

PUSILÁNIME USTED . . .

"Sos de la B me gritan, sos de la B me cantan; como si no lo supiera"

Perdón madre por robar de tu día cuatro horas para seguir a los adefesios que portan sobre su lomo indigno otra parte de mi vida.


Turbo, otro de las recónditas plazas a donde la hinchada ha tenido que llegar por cuenta de la vagabundería de sus dirigentes. Turbo, Valledupar, Montería, Girardot, ¿Qué sigue; el próximo año el municipal de Chigorodó o el coloso de Puente Nacional? Antes de cinco minutos el rojo se ponía arriba espolvoreando ilusión sobre esta alma incrédula que ni con el segundo de Ayron encontraba tranquilidad. Es que no puedes tener paz cuando tienes una defensa como la nuestra.

La señal iba y venía, los datos no resistían actualización secuenciales y la voz cortada del corresponsal apenas dejaba escuchar –Se lo comió Ayron – y luego un –Atajadota de Viera –. Quedan 45 minutos, pensé ansioso. ¡Vamos a asegurar esto!, me dije con temor. ¡Vamos Velasco a proteger este botín! me susurré con esperanza. Infortunadamente no fue así; después de un corte de señal me encontré con el descuento del rival y un silencio prolongado.

Noooooormal, el rojo se arrugó, no la metió y el rival acomodó dos sablazos más a esta alma herida demostrando que cuando nos cantan que somos de la B, no se equivocan. El desespero del narrador se confundía con la impotencia de buscar los goles golpeando un sofá o la necedad de encontrar seguridad en defensa lanzando improperios y plegarias inútiles al cielo. ¡Ay rojito de mi corazón, qué insignificante te han vuelto!

Viera no logró contener el penalti que puso el cuarto en el marcador a 10 minutos del final. Regado en el sofá, renegué, puteé, maldije el presente absurdo. Este sentimiento esta magullado como el último maracuyá del guacal y la ilusión cada vez más marchita, pálida, agonizante. Fayber descontó dejando para estadísticas el definitivo 3-4 que en verdad es un 3-5 porque el señor entrenador el jueves aseguró que América llegaba a Turbo perdiendo 1-0.

Quienes juegan, dirigen y gobiernan América SON DE LA B, entonces que viajen en buses chimenea, que ganen poco dinero, que no tengan hinchada, que coman mierda. Y usted profesor Velasco, si algún día este libro llega a sus manos y por casualidad lo abre en esta página, entienda que el pusilánime es usted, no busque esbirros para su fracaso. Usted como un muñeco de ventrílocuo aceptó un equipo lleno de jugadores de medio pelo, de poca monta para repetir un discurso barato; usted es un pusilánime en mayúsculas que hoy se comió cuatro y pretendía justificarse. Pusilánime usted.


Pusilánime usted que dice “El partido de hoy no se pierde en defensa”

Pusilánime usted que dice “En todo momento América mostró su poderío”

Pusilánime usted que dice “América es noveno eso es otra cosa”

Pusilánime usted que dice “Yo salgo con un equipo que meta al rival, si no las meten no es problema mio”

Pusilánime usted que dice “Cuando vos perdonás a un equipo tan serio como este (…) por eso está de segundo”

Pusilánime usted que dice “Ayron del Valle se come una, se come otra”

Pusilánime usted que dice “Aquí ha venido y ha perdido todo el mundo”

Pusilánime usted que dice “Este equipo había recibo un gol en todo el torneo y me metemos 3”



Pusilánime usted.

Saludos y gracias por leer estas líneas.

MAURICIO BERMÚDEZ --- @MBER226