jueves, 19 de marzo de 2015

Una victoria tactica....


Ayer tuve la oportunidad de estar en Buga y ver al equipo jugar por la tercera fecha de la copa frente al Cortulua de Jaime de la Pava. Un partido de un tiempo para cada uno y que al final el América sale victorioso pues tiene individualidades que resaltaron en la cancha.

Ayer en el primer tiempo Cortulua tuvo la pelota, fue un equipo que sorprendió a los de Velasco con un futbol rápido y de muchos toques, la marca que la repartían entre Castillo y Subero era infructuosa y los volantes de ataque de la visita aprovecharon esos espacios para crear peligro, de una de esas viene el remate que se metió al arco de Monsalve para el primero de la tarde.

Después del gol se vino la respuesta del técnico Velasco, saco a Isaza y metió a Steven Rivera quien le cambio la cara al juego, se asociaba con Lucumí quien se había visto solo en esos primeros minutos y América empezó a crecer en su futbol. Si bien no era el equipo arrollador, los escarlatas empezaron a crear opciones de gol, a buscar a “El tecla” en el área y a un Mercado que le falta forma para ser titular.

A pesar de que se fueron a las duchas perdiendo, los dirigidos por Velasco retornaron a la segunda etapa con una actitud diferente, se notó que la charla del entretiempo fue clara para cambiar la mentalidad que se tenía hasta ese momento en el partido. Un segundo tiempo solo de color rojo, llegadas sobre el arco de Britos que se repetían hasta que llegaría el gol.

Ernesto “el tecla” Farías, la contratación sonada del América marcaba su primer gol con los diablos rojos, la numero 9 mojaba la red después de una jugada de Lucumi que la dejo servida para que tan solo la empujara el argentino.


Después de ahí un solo de Steven Rivera, de un cobro a riesgo nació el segundo que remato el #26 y se le metió a Britos por su palo y 2-1 de América para que los pocos que acompañaron celebraran lo que ya era el triunfo, pero no solo termino ahí, después de un tiro libre de Mercado que logro tapar el arquero de Cortulua pero en el rebote de nuevo la viveza del chiquitín de América dio frutos, se corono el tercero y una victoria importante para el grupo de Velasco.

Un partido que demostró la capacidad como técnico de Velasco, quien supo corregir su grupo al momento indicado, que le cambio la mentalidad en el entretiempo para lograr una victoria que lo deja líder parcial en la tabla de esta Copa Águila.

@JulianMarin85

lunes, 16 de marzo de 2015

En una lluvia de errores es imposible triunfar.


Ir al “corazón del Valle” no terminó siendo saludable para el Deportivo Cali en su décimo partido en la Liga Águila. Y no lo fue porque los errores salieron a flote, minuto a minuto, una y otra vez, como si el juego esperara a su término una especie de resignación por lo que pasó y lo que no.

El desarrollo de la primera etapa del Deportivo Cali iba a ser el fiel reflejo de lo expuesto en la introducción a este texto. Bueno, lo fue todo el partido. De hecho, los primeros minutos bastaron para entender que “las garantías en defensa” no terminan de llevar la impronta que el técnico desea ni adherir la solvencia necesaria para que, cuando se juega mal -como ayer- , por lo menos la pegada que tienen los de arriba termine de endulzar el trámite de un compromiso difuso.

Deportivo Cali no logró, casi nunca, combinar en el frente de ataque por dos razones: la desconfianza que imprimía un terreno irregular para que los jugadores se atrevieran a dar un pase y el aplomo del conjunto tulueño en zona defensiva. Dicho esto, la idea fue ser conservador, esperar en campo propio y tratar de sacar alguna ganancia con transiciones rápidas que pocas veces surtieron efecto en el cuadro de De La Pava. Se hizo muy poco en el primer acto y sin embargo los camerinos acogieron al equipo verde y blanco con la victoria entre las manos gracias a un penal sobre Fabra que Preciado se encargó de enviarlo al fondo de la red.


Al iniciar la etapa complementaria Mendieta empezó a pedirla, incidir y ser participativo, cosa que hizo que se gozaran de varios toques a ras de piso sobre el campo rival para armar juego. Además, ya la actitud para ir al ataque era distinta pues Fabra se incorporó mucho más y Candelo, gozando de libertad, empezó a hacerse del balón y a generar juego. Esta disposición deja claro lo que Pecoso dijo y creí escucharle alguna vez: la charla en el entre tiempo resulta ser un envión al cual el equipo se está acostumbrando. Lo anterior puede ser bueno o malo, según como se interprete.

Ese cambio de ánimo iba a ser empañado por una expulsión tempranera de Andrés Pérez que para los jugadores fue como si se les taladrara los huesos. Tanto así que de inmediato Cortuluá tuvo un penal que Ibargüen decretó para poner el empate. El plan azucarero, que había tomado otro rumbo tras las duchas, tuvo que volver a su cauce. Cali replegó hasta su arco y tras el robo tuvo espacios para el contra-golpe pero no quien dirigiera de forma acertada.

La expulsión no iba a ser el último fallo que crucificara al equipo pues a Cabezas, en su intención por salir jugando, le interceptaron un balón que termino en los pies de Ibargüen a quién no le falto frialdad para vencer a Hernández y dibujar en el marcador la ventaja a favor de los tulueños. El golpe que significó la expulsión sumado a un ataque desprovisto de chispa, imaginación, creación y demás, y en el que solo Preciado parecía estar enterado de que perdían, dejaba sobre la mesa un partido que nunca pareció tener otro destino que la derrota aunque jugar en igualdad de condiciones a poco del final permitiera el entusiasmo y la esperanza de alcanzar, por lo menos, una derivación que no aterrizó.

Deportivo Cali sumo su tercera derrota en Liga Águila poniendo en práctica un juego irregular al que no se le vio dinámica y explosión en campo contrario ni seguridad y rigor en defensa -aspecto repetitivo en lo que va jugado de la competición-. Hoy, más que nunca, los desaciertos colectivos en defensa pasaron factura a un equipo que si no rodea y aprovecha su contundencia en ataque tenderá a sufrir a lo largo de la competición.

*Foto: www.elpais.com.co (Galería de imágenes Cortuluá vs Deportivo Cali)

Por: John Alegrias

En twitter: Culpable_

viernes, 6 de marzo de 2015

Más cerca del “Pecoso”


Deportivo Cali afrontaba su segundo partido de Copa Águila frente al América de Cali con una nómina que incluía ocho jugadores de la cantera (sin incluir a Guaza, que también es canterano) promulgando e izando en lo más alto de Palmaseca la idea en la cual Pecoso, los directivos y la hinchada tienen puestas sus esperanzas, deseos, creencias e ilusiones: apostarle a la cantera, ir a la batalla con unas “fuerzas básicas” que hace mucho vienen pidiendo terreno para demostrar sus habilidades.

Así, desde el primer minuto este grupo plagado de juventud, ganas, vigor y demás salió con la intención de proponer a partir del balón y hacer daño, principalmente, con las subidas de sus laterales. En el inicio, el partido estuvo cortado y aquí el equipo verdiblanco lució su mayor deficiencia: incurrir en la falta cuando iba al corte (seis faltas antes del minuto 15´ acumuló Deportivo Cali en campo propio). Se jugaba mayormente en el campo del rival de patio pero no se poseía claridad para promover ocasiones de gol al toparse con el último cuarto. Roa era quien más y mejor juagaba entre líneas, aprovechando su buen manejo del balón.

América ejerció un mecanismo de salida al cual el Cali no le encontró solución y los rojos no maximizaron: atraer en derecha para luego abrir hacia Viáfara con envíos largos que los posicionaban fácil en campo azucarero. Y no sacaron rédito por la imposibilidad de armar juego y por la solvencia de, en primera instancia, Guazá y Valencia y, en segunda, por el sobrio trabajo de la dupla Quintero-Mondragón. El trabajo defensivo no era perfecto pero los riesgos hacia Hurtado se redujeron aunque el arquero juvenil tuvo trabajo y respondió cuando le tocaron al timbre. El primer tiempo culminaba dejando remates al arco en ambas porterías y con una superioridad leve del equipo del “Pecoso” sobre la cancha.

Para el segundo tiempo la disposición fue similar o mayor. Deportivo Cali dio un paso adelante en el campo en detrimento de su rival que apostó a esperar para luego asaltar la portería sur por medio de los “rápidos que tenía arriba” (Lasso-Rivera-Mercado). Valencia aquí se hizo eje: pidió el balón mostrando carácter y personalidad, alzando la cabeza y haciendo válida la frase de que “lo bueno viene en pequeñas cantidades”. Antes del primer cuarto América tuvo dos situaciones para irse adelante con su modificado plan de juegopero las malas decisiones y remates evitaron que se transformaran en anotaciones.

Deportivo Cali, como en la primera etapa, jugaba en campo contrario pero no hallaba continuidad al llegar a zonas de aceleración en donde aparecían los errores, especialmente en Murillo que no sincronizaba con el circuito, desajustado para entregar y lento para recibir (anticipado muchas veces). Los espacios no abundaban y tampoco se generaban. No se causaba a Meneses mayor molestia ni preocupación.

Un salto enriquecedor vendría tras el cambio por lesión de Valencia (sustituido por Arboleda). Pecoso envió a Ramírez a acompañar a Guazá y el panorama se iluminó; por dos razones: Arboleda le dio desequilibrio por derecha y Ramírez, en una noche espléndida, hizo del balón su razón más preciada. Cali antes de la media hora había producido dos ocasiones en la que en una no contó con suerte y en la otra el arquero rival reaccionó de forma estupenda. El gol se presentía e iba a iniciarse en el jugador que más errático había estado en cancha, Murillo, e iba a contar con una secuencia de pases formidable (Casierra y Guazá a un toque) que Arboleda finalizó de manera magistral venciendo a Meneses.


El equipo se sentía y se sabía superior; y es que era imposible no serlo con un Ramírez inspirado, que retrasado encontró más espacio-tiempo y manejó a su antojo todo balón que pasó por el medio, dirigiendo al equipo al progreso futbolístico y al triunfo con una técnica y visión de campo envidiable. Su partido se iba a sellar con una asistencia de lujo para Murillo que, como casi siempre, acaricia las redes porque el gol le persigue y duerme con él a donde vaya.

El trabajo del conjunto, una vez más, y con el grupo “alterno”, demostró que la idea de “Pecoso” está calando en los jugadores. No importa si son los “emergentes” pues se trabaja con 25 jugadores y todos deben pregonar la misma filosofía de juego proveniente del DT. Siempre hay que mejorar, pues nunca un partido será perfecto pero cuando el equipo se entrega, demuestra sentido de pertenencia y, sobretodo, plasma una idea y una estrategia, el entorno próximo (aquí entramos TODOS) no brinda nada diferente a la alegría, la arenga y el amor para aquellos que saltan a la cancha portando estos colores.

*Foto: www.deportivocali.co

Por: John Alegrias.

Culpable_