miércoles, 2 de julio de 2014

Carta abierta a la selección nacional de Colombia...


Decidí sentarme a escribir estas líneas cuando el furor de la victoria haya menguado, cuando ya la mente se fue del Maracaná y se instala con el pasar de las horas en el Castelao, cuando los ánimos están apaciguados y más bien impacientes esperando ver a la selección colombiana en el partido de cuartos de final frente a Brasil, pero no me senté a escribir sobre tácticas o funcionamiento, sobre goles o figuras, sino del sentir de un hincha, de una mancha amarilla, en un país volcado por un sueño que esos 23 jugadores llamados por José Néstor Pékerman se han encargado de darle forma, y a quienes van dirigidos estos párrafos.

Estamos a 2 días de otra cita con la historia, a menos de 48 horas de volver a escribir una grandiosa página en el libro de la historia de nuestro fútbol, ese libro que ustedes mismo se han encargado de ir metiéndole más historias, más bailes, más alegrías. En 3 días estaremos frente a frente con el favorito de todos, el anfitrión, el 5 veces campeón del mundo…pónganle el rótulo que quieran, y sí, hay que tenerle respeto, el hecho de estar en casa y ser el más veces laureado mundialmente hace verle con humildad, pero no hay que temerle, hay que salir a demostrarles que la ilusión de 47 millones de almas está puesta en la camiseta que ustedes se colocarán antes de saltar a la cancha de Fortaleza.

Es el sueño del anciano que no creyó estar vivo para ver una actuación como esta de su selección en un Mundial, el de la ama de casa que sale a la tiendita del barrio con la camiseta puesta, el del trabajador que saca excusas o se muerde los codos en la oficina pensando en el partido, el del soldado que en las montañas de la patria y con un radiecito de pilas protege al país mientras alienta a sus elegidos, el de la señorita que no gustaba del fútbol, pero que se dejó llevar por esta pasión, y que hoy sufre más de la cuenta viendo a los 11 jugadores colombianos saltar a la cancha, el del niño que hasta ahora sabe lo que es este deporte pero que canta los goles y sale como loco a la calle a gritarlos, en fin, 47 millones de ilusiones se juntarán por el sueño de hacer lo que la historia, los brasileños, y alguno que otro pesimista piensa que es imposible, instalarse en las semifinales de la Copa del Mundo.

Los invito a saltar al gramado con ese sentimiento a flor de piel, con el corazón envuelta en la bandera, la concentración de un partido donde la estrategia y la calma seguramente triunfarán, y sin pensar en las figuras de Brasil, en alguna mala jugada en contra, o en los árbitros, sino en lo que ustedes pueden y han demostrado ante el mundo que pueden hacer, lo que los tiene en boca del periodismo mundial, lo que hace que el universo futbolístico se enamore de su juego, y lo que seguramente, enmarcará sus nombres en la historia de los grandes que dejaron la imagen, la estampa y la verraquera del pueblo colombiano con la grandeza que estos valores merecen, ah, y una última cosa muchachos, pase lo que pase, digan lo que digan los brasileros, piensen en esta frase sabia de José Omar Pastoriza: “Los estoy mirando, vayan, sean hombres, jueguen y ganen”, esta vez, no son solo los ojos del “El Pato” sino los de todo un país que lo estarán observando.

Cualquier sugerencia, queja, o lo que quieran manifestarme, pueden hacerla a través de mi cuenta de Twitter, @MichaelPuertas, un abrazo a todos, y nos leemos la próxima semana, que estén muy bien.

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