domingo, 12 de abril de 2015

A un suspiro de conquistar la montaña.


Deportivo Cali visitaba el Atanasio Girardot en su segundo momento álgido durante el curso. Los de Fernando Castro habían tropezado en casa contra Envigado y Cortuluá sin mostrar un buen juego y sin poder contar con varios jugadores importantes, unos por lesiones y otros por cuestiones personales pero, en resumida cuenta, sin funcionar a marcha completa.

Para enfrentar al Medellín el técnico verde y blanco incluyó una novedad en el once respecta a su último partido: Juan Carlos Guazá. Así, formó con un 4-3-1-2 poco usual en lo que va corrido de Liga Águila. Arriba, Mendieta estuvo detrás de Preciado y Borré. Hernández protegiendo la portería. Palacios por el lateral derecho y Fabra en el izquierdo. Se repartían el centro de la defensa Nasuti y Mera. En medio campo, por último, Guazá -derecha-, Pérez -centro- y Cabezas -izquierda-, dibujaban una línea de tres situada detrás del paraguayo.

El primer tiempo arrancó con una opción inmejorable que desperdició Preciado cuando el reloj aún no había marcado el minuto de juego. Fernando Castro impartió una consigna clara: había que esperar y ser inteligentes para atacar. La idea no era proponer un golpe a golpe, sino ser más cauteloso y conservador. Dicho esto, Deportivo Cali decidió esperar en campo propio y ceder la iniciativa a un Medellín que con el balón siempre crea riesgo, pero que veía como un cabezazo de Mera en un tiro de esquina sentenciaba el gol del equipo azucarero y los hacía remar contracorriente.

Precisamente, y después del gol, iba a ser Mera el estandarte y abanderado del juego defensivo notable que desarrollaría el Deportivo Cali en el primer tiempo (quizás de lo mejor que va en el torneo). Este trabajo defensivo, minimizó y palió la propuesta ofensiva del Medellín, tras proteger el carril central, evitar el juego entre líneas e impedir la injerencia de Marrugo. No obstante, el trabajo defensivo contrastaba, y con amplitud, de lo que se hacía al obtener el balón. Deportivo Cali robaba pero no podía combinar ni plantarse en campo rival, cosa que resultaba imposible por la mala entrega y las pocas soluciones al portador. Mendieta no aparecía ni asumía su rol con propiedad y el control del balón duraba poco y nada en posesión, aspecto que Medellín no aprovechó por el buen planteo defensivo y por la incapacidad de sorprender en el último cuarto.

En el segundo acto, la perspectiva iba a variar de forma positiva para Deportivo Cali que, sobre el amanecer, obtuvo el 0-2 con un remate espléndido en el que Borré clavaría el balón en el ángulo izquierdo de la portería sur defendida por Silva. Fue demoledor el tanto del canterano, o eso parecía. Medellín decidió ir por todo y con todo a buscar la igualdad dejando espacios que Deportivo Cali explotó pero sin lograr el mejor premio: la anotación de la tranquilidad.

El balón se entregaba con facilidad y la combinación era más frecuente, así como la altura posicional del equipo en el gramado, que cada vez más se situaba sobre el área de Hernández y otorgaba facilidades para que el rival ejecutara embestidas que el glorioso no resistiría. El agotamiento, la débil gestión desde el banquillo, sumados a un error repetitivo y un defecto conocido: error enfermizo, faltas -10 en el segundo tiempo, 7 en campo propio-. Defecto, la pésima defensa del balón aéreo, ayudarían a que el triunfo se desvaneciera sobre el final del cotejo con el gol y empate de Angulo. Igualdad que supo a derrota, por darse en el último suspiro.

En resumen, Deportivo Cali no definió cuando la oportunidad se le presentó, pudiendo liquidar un partido que terminó padeciendo. No se ha logrado ganar en Abril pero de mantener ese comportamiento defensivo -exhibido en su mayoría en la primera etapa- y afinar la artillería, el equipo retomará su cauce deportivo. El próximo partido, Santa Fé en Bogotá, será un lindo reto para mejorar el rendimiento y, de paso, aferrarse a la clasificación.

*Foto: Germán Salcedo (tomada del twitter: @Germanchos)

Por: John Alegrías.

Culpable_

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