martes, 25 de febrero de 2014

UNA ANTIPATIA REPENTINA. . .



“Los hombres se descubren cuando se miden con un obstáculo” Antoine de Saint-Exupéry

La pasión de un pueblo se desplazó hacia al Metro, en la mitad de una ciudad que delira por el carnaval y por el serrucho que por ahora no para de sonar en esta zona del país; sin embargo no hay guacherna ni se ha fundado la comparsa que detenga estas olas de pasión por la Mecha; no fueron muchos los que llegaron, pero cumplieron a cabalidad haciendo sentir de nuevo al rojo local y expresándole que para salir campeones hay que poner güeeeevos y más güeeevos.

Imponente, con un presente halagador y vestido de negro saltó el líder del campeonato al bello campo de juego. Ortiz y Yoiber los nuevos en defensa, Charrupí de regreso al medio campo, de nuevo la confianza para Lucumí y al frente Brazales. El equipo intentó poner condiciones y marcar el derrotero del juego, se adueñó del medio campo y mostró la amplitud que se pregona en Cascajal. Tapiero de buen primer tiempo recuperó, transportó y entregó de forma óptima, le alcanzó para asistir a Peñaranda que la estrelló en el cuerpo del portero rival, minutos después Palacios la tuvo pero decidió mal. El equipo seguía su andada firme por el primer tiempo y en la tribuna entre cantos y conversaciones jocosas solo había un factor común; a veces el juego de este equipo enamora, y hoy lo estaba haciendo: fue claro en el medio, prolífico por los costados y convincente en fase ofensiva; ni siquiera las extrañas pifias de Viera opacaron ese creciente sentimiento. Aplausos para el equipo que dejaba la cancha después de un fértil primer tiempo.


La segunda parte inició bajo esa misma cadencia, el equipo seguía intentando, era inevitable abrir el marcador y traer esos puntos a casa. Pero con el paso de los minutos el equipo cayó en un amodorramiento que de a poco lo llevó a una antipatía repentina; Lucumí no soltaba el balón, Brazales fue presa fácil de la impaciencia, el medio campo perdió su brillo inmediato y la defensa resaltando los errores del primer tiempo, no supo neutralizar al delantero que ingresó en el Unión. J.J intentó sacar al equipo del letargo e ingresó a Murillo por Lucumí y alistaba otra variante cuando de la nada, con la venía del central, el balón le cae a Carrillo para definir fuerte abajo y poner el juego cuesta arriba para los nuestros. ¡Güeeeevos! ¡Güeeevos! ¡Güeeeevos! Mal interpretado este clamor por Ortiz que en tres minutos recibió dos tarjetas amarillas dejando al equipo a merced del rival. Ya sin orden ni ideas, jugando a lo que saliera Palacios la tuvo y nuevamente falló, era el empate, no íbamos a tener otra similar. Los minutos de adición se agotaban, perdimos. El destino solo le daba espacio a Viera para enmendar sus errores de la primera parte y atajar en dos tiempo un penalti. Listo, eso fue todo.

Lo lamentable es que llevamos dos años sin darle vuelta a un marcadora adverso; ni con Lara, ni Umaña y ahora con J.J lo hemos logrado. Esperemos que esto cambie la próxima vez que empecemos perdiendo.

No hay que hacer de esta derrota un drama o una tragedia irreparable; es solo un obstáculo de los muchos que hay en esta senda de regreso a primera. El grupo tiene una semana para trabajar corregir y apropiarse de las enseñanzas de hoy; y así llegar el próximo lunes a enfrentar como un ejército de humildes otra batalla. . . La hinchada no es boba, la hinchada sabe que aquí hay un trabajo serio, la hinchada sabe que hay actitud y se están enamorando; la hinchada no es boba, la hinchada llenará de nuevo el Pascual Guerrero.


Saludos!

MAURICIO BERMÚDEZ

@MBER226

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