martes, 4 de marzo de 2014

Frio frio, como el agua del rio…


Como aquella canción de Juan Luis Guerra, así fue el empate de anoche entre el América y el Bucaramanga, ante un Pascual Guerrero que ha retomado la buena costumbre de teñirse de rojo, pero que fue testigo de una igualdad que para muchos, y me incluyo, fue por demás injusta.

El equipo salió con una actitud demoledora en las primeras de cambio del partido. Las llegadas al arco bumangués eran constantes, aprovechando los remates de media distancia, la salida de los laterales, y los toques iniciados desde el medio por un Steven Tapiero que lucía mucho más acertado en la entrega de la pelota que en el juego ante el Unión, el rojo se insinuaba mucho más a la búsqueda de la anotación que lo llevara al descanso, pero entre la poca claridad en el último cuarto de cancha, el arquero Aguirre, y hasta el palo que le negó una clarita a Lucumí, el primer tiempo se sellaba con el 0 en el marcador para los dos bandos.


En el segundo tiempo, el ímpetu americano creció en la cancha, pero también la falta de un rumbo de ataque claro. Se intentó por los modos habidos y por haber: Centros al área, el ingreso de Brazalez para intentar que la movilidad en el frente de ataque rompiera el cerrojo defensivo del contrario, los enganches de Balanta y Palacios quienes pasaron mil y una veces al ataque, los remates de fuera del arco, pero nada, absolutamente nada pudo vulnerar el muro que armó el Bucaramanga en el último cuarto de cancha. La ausencia de un jugador que ponga la pausa y maneje los tiempos del juego se hizo notoria, y aunque los jugadores apelaron al amor propio y al factor testosterona, el empate quedó firmado.

La actitud de los jugadores que J.J López colocó en el terreno de juego, hace pensar que de verdad les duele cuando las cosas no salen la mejor manera, que el compromiso por la institución y por los objetivos trazados están ahí, que el trabajo de la semana entra profundamente en la cabeza del jugador, así que no es tiempo de ponerse a criticar duramente a los muchachos o al cuerpo técnico, ni mucho menos para dudar del trabajo que se hace en los entrenamientos, son cosas del fútbol, y sí, hay cosas para mejorar y darle un buen engrane a este equipo que se le nota la ambición por ascender a Primera.

Cualquier inquietud, queja, sugerencia, o lo que quieran manifestarme, pueden hacerla en mi cuenta de Twitter: @MichaelPuertas, un abrazo a todos y nos leemos la próxima semana.

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