El empate de ayer a 2 goles ante Llaneros, en el calor inclemente de la cancha del Estadio Manuel Calle Lombana de Villavicencio, dejó la sensación de que la clasificación a la final del semestre es un voto de confianza del proyecto del señor J.J López hacia la hinchada y su ilusión de ascender, de que el equipo del que tanto se habló y se discutió su armado, su forma de jugar, y la manera en que se obtuvieron los resultados en el todos contra todos, en los cuartos de final, y en la semifinal, está a solo 180 minutos de lograr, en silencio, el primer objetivo del año, algo que hace 365 días se anunciaba con bombos y platillos, pero jamás llegó a suceder.
Muchos, y me incluyo, sentimos el temor de que los fantasmas de los fracasos de 2012 y 2013 volvieran en los enfrentamientos ante Quindío y Llaneros, la cautela con la que el aficionado americano manejó el tema en cada paso que el equipo daba, terminó siendo el reflejo de una lección de humildad que a los golpes nos quedó aprendida tras tres decepciones seguidas. Tanto los hinchas que acompañaron en el estadio, como los que lo hicimos a la distancia, sentimos que todo podía suceder, aún cuando el partido de ida de semifinal frente al conjunto del llano terminó 4 a 0 a favor del cuadro americano, por dentro estaba esa precaución de decir que nada estaba escrito, porque esta categoría nos ha enseñado a topetazos que no solo de historia y camiseta se ganan partidos, sino que hay que salir a la cancha a demostrar esos factores durante los 90 minutos.
El equipo nos dio lecciones de tranquilidad y sacrificio, las fases definitivas han dejado ver la cara de un América que puede que no sea muy vistoso o que no practique el mejor fútbol del mundo, pero que es un conjunto de hombres con entrega, con lucha y sacrificio, que se bate a duelo y asume el hecho de ponerse la camiseta con garra y sudor, que sabe perfectamente lo que está en juego, y lo que espera la afición que esos 11 jugadores demuestren en el terreno de juego.
Ahora, solo falta 180 minutos ante un rival que conoceremos esta tarde, que seguramente tendrá la misma hambre de gloria que los muchachos americanos tienen, que sabrá planear la estrategia para vencer al equipo con más pergaminos de la categoría, pero América debe hacerle frente a esos factores, debe salir a jugar esa final con el mismo carácter, seriedad, aplomo y sacrificio que lo hizo en las dos fases anteriores, y sobre todo, debe tener en cuenta que hay una institución, una hinchada, un sentimiento de por medio, que está ilusionado, que comienza a creer en quienes portan esos momentos la casaca del 13 veces campeón colombiano, y que quiere asegurar por lo menos un pasaje a la finalísima de diciembre, ese momento cumbre, donde todo el mundo América quiere decirle adiós a la amarga experiencia de tener que pasar por la B.
Cualquier sugerencia, queja, o lo que quieran manifestarme, pueden hacerla a través de mi cuenta de Twitter, @MichaelPuertas, un abrazo a todos, y nos leemos la próxima semana, que estén muy bien


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